"La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá sea
igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente" M. Bloch

sábado, 12 de febrero de 2011

El respeto frente a la barbarie

Os traigo ahora un extracto a partir del cual podemos reflexionar. Va incluido en el libro de Jonathan Glover "Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX" (Madrid, Cátedra, 2001). Ahí va:

Nuestra inclinación a mostrar este respeto y nuestra repugnancia por la humillación de alguien son poderosos frenos a la barbarie. El debilitamiento de este freno puede haber contribuído a la masacre de Amritsar. En 1919, en India, las tropas al mando del general Dyer dispararon durante diez minutos sobre una reunión pacífica de indios. Hubo entre quinientos y mil muertos y una cantidad similar de heridos. ¿Cómo pudo el general Dyer ordenar esa atrocidad?

Masacre de Amritsar (amritsar.com)

Quizá la explicación tenga estrecha relación con la manera en que las autoridades británicas de ciertas regiones de India humillaron a los indios. Si se les acercaba un europeo, los indios tenían que salaam: cerrar su paraguas, bajarlos y descender a la calzada. Al indio que no lo hacía se le obligaba a besar las botas del funcionario al que había ignorado. Por la misma falta, a otros se les hacía tenderse, frotarse la nariz en el polvo y arrastrarse.
Ciertos oficiales británicos inventaron "castigos divertidos" para los indios. El capitán Doveton ordenó flagelar delante de las prostitutas a un grupo de hombres que visitaba un burdel durante un toque de queda, y ese mismo capitán castigaba otras transgresiones haciendo que los inculpados realizaran cabriolas y tocaran el suelo con la frente. Algunos indios dijeron que, como castigo, un oficial les había hecho enjalbegar (blanquear paredes con cal o yeso). El propio general Dyer había mandado levantar un triángulo para azotar allí públicamente a los transgresores. También instauró la "orden de reptar": todos los indios que fueran por un determinado callejón tenían que arrastrarse sobre el estómago. Si levantaban las piernas o los brazos, los soldados los azuzaban con los fusiles*. Ordenar la masacre habría sido mucho más difícil de no haber sido previamente violada la dignidad que protegía a los indios.

*Alfred Draper, The Amritsar Massacre: Twilight of the Raj, Londres, 1985, caps. 5 y 6.

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Podríamos pensar en muchos más ejemplos históricos. La conclusión aparece sencilla: 
Si un ejército ocupante inculca en sus tropas el desprecio por los nativos del país, estará allanando el camino hacia la comisión de crímenes atrozes.

Saludos

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