"La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá sea
igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente" M. Bloch

lunes, 11 de octubre de 2010

Contra el deber moral, política y oro negro.

Desde la descolonización de Guinea Ecuatorial, allá por el 68, España ha mantenido con la excolonia una relación de desencuentros y aproximaciones, según, aunque siendo predominantes los primeros.
Primero fue con el régimen del primer dictador ecuatoguineano, Francisco Macías. La llegada al poder de éste bloqueó cualquier tipo de avance en el país y los indicadores del nivel de vida comenzaron a bajar, empeorando todo hasta el extremo: la enseñanza, la sanidad, economía, administración, obras públicas... Existía un férreo control de los medios de comunicación, se violaban los derechos humanos de opositores y voces disidentes, se vigilaba sobre todos los ámbitos, en resumen, y el pueblo cada vez estaba más pauperizado, pese a su riqueza en cacao y madera.
La crisis económica abierta unida a la ausencia de libertades condujo al golpe de estado que dió su sobrino Teodoro Obiang Ngueme en 1979, para luego eliminar físicamente al anterior dictador: el llamado "Golpe de Libertad". En cuanto Obiang se sentó en la silla presidencial copió el poder tiránico de Macías, utilizando la misma política del puño de acero.
Durante los primeros años del mandato de Obiang, el gobierno español se implicó en los asuntos internos del país dando muestras de apoyo a la oposición, algo que fue considerado como "una declaración de guerra" contra el estado guineano. Un período de tensión entre España y su única ex colonia en el África negra. Realmente durante el gobierno de Macías había sucedido igual. El dictador, ante la sospecha de complots apoyados desde Madrid, nunca bajó la guardia y se aplicó en su retórica contra el imperialismo y la colonización. Llegado el momento fue expulsado el cónsul Juan Durián Loriga "por inmiscuirse en asuntos internos". España respondió recortando la donación de ayuda al desarrollo y retirando el apoyo al proceso democratizador de Guinea (asunto este que no sabemos en qué punto pudo haber molestado al dictador).
Obiang continuó la ofensiva. Impuso el francés como idioma de trabajo y la obligatoriedad de aprenderlo en las escuelas públicas. Estos momentos de revuelo fueron aprovechados por Francia para ganar terreno y desplegar su operación de franconizar (tengamos en cuenta que tanto Guinea como Sahara Occidental interrumpen territorialmente el espacio francófono: Gabón, Camerún, Marruecos, Mauritania) la ex colonia española del África Occidental. Marruecos, histórico aliado francés, también aprovechó para acercar posiciones con Guinea. Pese a los esfuerzos, el pueblo guineano ha continuado con el castellano, al ser su lengua materna.
El Partido Popular vio con buenos ojos los movimientos de Severo Moto, un pro-golpista que fracasó en el intento y, tras ser descubierto el respaldo (por España y Reino Unido entre otros), complicó la reconciliación entre Malabo y Madrid.

Guinea Ecuatorial y la antigua Fernando Poo (afrol.com) 

El hallazgo de yacimientos petrolíferos importantes provocó que el gobierno de España se esforzara en ganar la confianza de un país con altas reservas petrolíferas y con quien se pueden sellar contratos de alto valor. Efectívamente, desde el descubrimiento del crudo se trata de uno de los países con mayor índice de renta per cápita aunque los ciudadanos no lleguen a tocar siquiera un euro al día. Hoy es el tercer productor de petróleo en África, pero también uno de los Estados más corruptos.
Con la llegada al Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y Miguel Ángel Moratinos  como Ministro de Exteriores cobró importancia la postura más posibilista, que fue la de defender, aunque no a gritos, la aparente democratización de Guinea y apoyar así al régimen de Obiang, pensando así en aprovechar el boom petrolífero con la esperanza tal vez de que el crecimiento acabe propiciando la apertura política del país.

Volviendo al pasado, la incorporación el el 85 del Guinea Ecuatorial al área económica y monetaria del franco francés desencadenó las futuras crisis con España. Obiang desde entonces jugó a presionar a España con la amenaza de un acercamiento mayor a Francia. Guinea y Francia comenzaban así una luna de miel a la que se incorporó Maruruecos (especialmente desde que éste entregara la guardia marroquí a Malabo para que velara por la seguridad del dictador tras el golpe de Estado de Severo Moto). En seguida retiró el gobierno de Obiang el reconocimiento diplomático a la República Árabe Saharaui Democrática y cambió en las votaciones de la Asamblea General de la ONU su tradicional voto a favor de la autodeterminación saharaui. Hassán II y Obiang preparaban los papeles para una infranqueable alianza. El eje Francia-Guinea-Marruecos terminará por condicionar a España que optará por la integración en este grupo sacrificando la posición que siempre ha mantenido con respecto al Sahara Occidental.
Así, el gobierno socialista de Zapatero opta por separarse de la alianza estratégica hispano-norteamericana y se alinea a los franceses. El gobierno español se había ido retirando paulatinamente y dejando paso a la ofensiva francófona que lanzó París en este trozo de África Occidental a cambio de la cooperación francesa en la lucha contra ETA. Si para Obiang la elección de Aznar fue un alivio al que consideró que implicaba "realismo" y "defensa de los principios internacionales", sobre todo después de los años de tensión con Felipe González -quien no dejó de condenar las arbitrariedades de Guinea-, la llegada de Rodríguez Zapatero le resultó todavía más positiva.

(csge-chile.blogspot.com)

La condescendencia con Guinea se inició con el silencio sobre el fraude de las elecciones parlamentarias que se celebraron en mayo del 2004. El jefe de la diplomacia española junto con el jefe de Repsol tanteó la zona unos meses más tarde a la caza de acuerdos petrolíferos. Dos años más tarde, Teodoro Obiang fue recibido con honores de Estado durante su visita oficial a Madrid,donde se entrevistó con el rey Juan Carlos y con  Zapatero. Se destacaron "los esfuerzos que realiza el pueblo guineano en la evolución política, económica y social del país".
Así pues, el Gobierno español calla ante las vulneraciones de Malabo para que no corran peligro sus intereses en los campos petrolíferos; igualmente el apoyo del PSOE a las tesis marroquíes en el conflicto del Sáhara refuerza la posición española en la Kuwait de África.  De los fondos de la cooperación y el desarrollo, Guinea recibe casi ocho millones de euros anuales, entregados de Estado a Estado, con lo cual las posibilidades de que ese dinero pueda tener reflejo en la sociedad son muy pequeñas.
Al Gobierno español no le interesa mantener una relación irascible con un país tan rico en petróleo. Las elecciones legislativas de 2008 tampoco provocaron la más mínima crítica por parte de nuestro Ejecutivo, cuando el partido de Obiang ganó 99 de los 100 escaños de la Asamblea General. La línea de condescendencia y complicidad se volvió a poner de manifiesto en verano del 2009, cuando el ministro Moratinos y el presidente de Repsol, Antonio Brufau, acudieron a Guinea. Está legitimado según parece el codearse con dictadores mientras Guinea sea el tercer país productor de petróleo de la región, y los escandalosos datos sobre mortalidad infantil o paro no importan. Tras el último viaje, Moratinos abrió la puerta a negocios de Repsol, Gas Natural, Unión Fenosa y hasta las constructoras de Francisco Fernando "El Pocero" (SÁNCHEZ, Gervasio: "Repsol dicta nuestra política exterior". El Heraldo de Aragón, 3 de septiembre de 2009).

En resumidas cuentas, predominan los intereses españoles en detrimento de la ética o la moral (como tantas veces ocurre en política internacional), lo que nos ha llevado a sacrificar, en algunos casos, nuestra postura tradicional. Un ejemplo está en la aproximación al Reino alauí y el apoyo a su apuesta por la autonomía para el Sáhara, eliminando del discurso el derecho internacional de los saharauis y desfavoreciendo la interlocución con Argelia. El capítulo de terrorismo, inmigración así como el económico los emplea Marruecos para apretar o soltar las tuercas al gobierno de Madrid, según responda éste al espinoso tema de la integridad territorial. 
Los intereses españoles han relegado a un segundo plano la cuestión de las violaciones de los derechos humanos, de la tortura, de la represión en la Guinea Ecuatorial de Obiang, quien se ha convertido en el nuevo aliado español por el tesoro que guarda en reservas de petróleo.

Para saber más...

·Artículos en El País sobre el tema: http://www.elpais.com/buscar/obiang-nguema
·Moratinos habla del buen camino que Obiang lleva hacia la democracia, aunque sea "despacito" : http://www.publico.es/espana/238136/-la-espana-democratica-no-ha-sabido-hasta-ahora-volcarse-en-guinea-ecuatorial/version-imprimible

El libro de Fernando Gamboa "Guinea", que aun no he podido leer.
Distintos trabajos de autores como Carlos Ruiz Miguel (estudioso también del problema saharaui), o Donato Ndongo-Bidyogo.

La fuente que he seguido casi al pie de la letra para esta entrada -tan sólo he hecho un resumen, una selección de la información- es la publicación Escenarios y desafíos para la democracia en 2009. Temas para la reflexión y el debate (VV.AA.) Serie Análisis 14. Fundación Iberoamérica Europa.

Saludos

4 comentarios:

  1. Molt interessant la connexió Guinea-Sàhara Occidental... Només sabent que Espanya és l'Estat del món que més municions ven a l'Àfrica ja no m'estranya eixa falta d'ètica ni de sentit de la responsabilitat que comentes.

    Salut!

    PS: Un molt breu però il·lustratiu article de J. F. Mira sobre la Guinea de Macías: http://www.joanfmira.info/articles/index.php?id=76

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  2. Gràcies pel link. Si que és fort, tot això.
    Ojalà que veiem a la justícia guanyar terreny per aquells indrets, durant la nostra vida...

    Salut.

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  3. Després de la caiguda de Mubarak, tant Obiang com Mugabe deurien prendre nota.

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  4. Tota la raó. Malauradament pense que els agafa un tant lluny. Més perillosa resulta la situació per altres règims com el marroquí; en realitat per a totes les dictadures del Magreb. Fins i tot aplega a la Península Aràbiga i he llegit que Israel mira amb preocupació als palestins.
    Però que s'enstenga a l'Àfrica Sudsahariana, ja ho veig més complicat. Ojalà.

    Ara ha veure que fa l'Exèrcit... espere que cumpla i deixe la darrera paraula al poble egipci

    Salutacions

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