"La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá sea
igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente" M. Bloch
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domingo, 6 de mayo de 2012

Escuchando a Galeano

Comparto un vídeo, un descubrimiento más de cuantos se dan surcando los mares de Internet. Se trata de una entrevista a Eduardo Galeano en el programa catalán Singulars (Singulares). Tan sólo la introducción está en lengua catalana, el resto de la entrevista transcurre en castellano. Si tuvieseis problemas para comprenderla, no obstante, no tendré problema en traducirla para vosotros.


En el programa, Galeano habla sobre la política, los mercados financieros, los movimientos de protesta (la entrevista se realizó hace aproximadamente un año, cuando el movimiento indignado era una novedad), la utopía... incluso sobre fútbol. Se tocan diversos temas, pero siempre desde el estilo inconfundible del escritor uruguayo, que aúna la crítica más profunda con un tono casi poético, de manera que tras ser escuchado -o leído- siempre nos deja como un eco a modo de lección o recordatorio moral.

Galeano cuenta con varias obras muy conocidas, como Las venas abiertas de América Latina (1971), El libro de los abrazos (1989), o Patas arriba: la escuela del mundo al revés (2008), el único que he tenido el placer de leer, por el momento.
Por lo que decía de su estilo, y para que os hagáis una idea del contenido del último de los títulos que os he dado, transcribo algunas frases:
-"Se sataniza al drogadicto y, sobre todo, al drogadicto pobre, como se sataniza al pobre que roba, para absolver a la sociedad que los genera".
-"Los países que más armas venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial".
-"José Hernández, el poeta, había comparado a la ley con el cuchillo, que jamás ofende a quien lo maneja".
-"Hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad".
-"La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado".
-"El robo chico es delito contra la propiedad. El robo grande es derecho de los propietarios".
-"Como en todos los países pobres, más poder que el voto tiene el veto: el voto democrático propone y la dictadura financiera dispone".
-"El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica su crimen, y así lo recomienda".

En el mismo vídeo adjunto encontraréis otras tantas "frases galeanas". Yo, personalmente, me quedo con esta: "Yo no creo que valga la pena vivir para ganar. Creo que vale la pena vivir para hacer lo que la conciencia te dicte que debes hacer, y no lo que te conviene... Y esto vale para todo".  ¡Cómo sería nuestro mundo si sus habitantes se la aplicasen!


Saludos

sábado, 14 de abril de 2012

El rap de Hayek y Keynes

Justo estoy planeando el mejor modo de enfocar un trabajo sobre la actual crisis del capitalismo (la que el Nobel de Economía Stiglitz llama "Gran Recesión") cuando me encuentro en Youtube con estos originales videos en los que se nos exponen las dos principales teorías económicas del siglo XX... enfrentadas a ritmo de rap.




Con acceder a las biografías de ambos economistas por Internet (Hayek; Keynes) ya encontraréis información más que suficiente para empezar a indagar; más aún si, como le sucede a un servidor, no estáis todavía familiarizados con todos los términos de la ciencia económica. Por lo poco que sé, las letras que vemos en los videos no están nada desencaminadas sobre sus posturas respecto a en qué medida debe el Estado intervenir en la economía y cómo -y hacia qué sectores- se debe enfocar el gasto, especialmente en tiempos de crisis como los que corren. A grandes rasgos, Hayek aboga por dejar que el mercado se autorregule, sin intervención estatal (pues ello conduciría progresivamente al temible socialismo), mientras Keynes apuesta por corregirlo "desde arriba", incentivando el gasto y la circulación de dinero -especialmente- en tiempos de crisis.

Sobre todo, un aplauso para los creadores de ambos videos. Es una idea muy original.
( http://econstories.tv/ )

Saludos

Nota: para ver los videos a buen tamaño click sobre el icono "Youtube" en la esquina inferior derecha de las respectivas ventanas.

domingo, 4 de marzo de 2012

Breve resumen de la crisis financiera global

Transcribo para el blog un extracto del libro "Neoliberalismo. Una breve introducción" de Manfred B. Steger y Ravi K. Roy (Alianza Editorial), que estoy leyendo para la realización de un trabajo. Es un complemento perfecto al visionado del documental de Charles Ferguson 'Inside Job' (podéis visualizarlo aquí), para tratar de entender las causas de la actual crisis del sistema.
El libro en cuestión es muy recomendable, con alrededor de 200 páginas de lectura sencilla pero esclarecedora, y podéis encontrarlo en edición de bolsillo, más económica. Como dice el título, su función es de introducción, pues el número de páginas no permite una densidad mayor. No obstante, y en mi opinión, toca todas las teclas que se tienen que tocar, y junto con la lectura de "Algo va mal" del historiador Tony Judt, que ahonda más en los antecedentes históricos, resulta muy aconsejable para quien quiera comprender las causas y orígenes de la actual coyuntura, sin ahogarse en números, cifras y estadísticas, y con un estilo ameno y sencillo.
Hecha la publicidad, allá va el texto. No transcribo el cien por cien, y el subrayado es mío.

desde melibro.com



Durante los años 80 y 90 el mercado de hipotecas estadounidense se vio espoleado, porque consecutivamente hubo tres gobiernos neoliberales que elevaron los límites de los préstamos que podían solicitarse y redujeron los requisitos para hacerlo. Desde que Reagan subió al poder, la Administración americana alentó la desregulación de la industria de servicios financieros. Probablemente la propuesta más relevante en este aspecto fue la liquidación de la Ley Glass-Steagall, firmada por el presidente Roosevelt en 1933 para impedir que los bancos comerciales intervinieran en la actividad inversora de Wall Street. Después de todo, la crisis del 1929 y la Gran Depresión que vino tras ella habían demostrado de manera palpable el peligro que entrañaba permitir que las sociedades de ahorro y préstamo se involucraran en el frenesí especulativo de Wall Street, sin terminar en la bancarrota, como muchas entidades de entonces, y sin que los clientes perdieran sus activos.

En la primavera de 1987 el Tribunal de la Reserva Federal votó a favor de que se relajaran algunas de las regulaciones contenidas en la Glass-Steagall, argumentando que desde los oscuros días de la Gran Depresión ya se habían instaurado tres controles muy serios sobre la especulación corporativa, los cuales eran más que suficientes para garantizar que no se produciría otra crisis económica a gran escala:
1) La comisión de Valores y Cambio;
2) el alto nivel de sofisticación de la mayoría de las inversiones;
3) las agencias independientes de Asesoría Crediticia, como Moody's Investors Services, que hacían llegar información fiable a los inversores.

A principios de los 90 los grandes bancos comerciales, como J.P.Morgan, Citicorp o Chase Manhattan, tenían autorización de la Reserva Federal para suscribir títulos de valores. En 1996, el Alto Tribunal de la Reserva, bajo presidencia de Alan Greenspan, dio instrucciones para que las compañías bancarias pudieran poseer como afiliados bancos de inversión que tuvieran hasta el 25% de sus negocios en acciones. En 1999 el Congreso votó a favor de que se anulara la Ley Glass-Steagall; el presidente Clinton firmó las órdenes por las que se eliminaban las restricciones que impedían a los bancos comerciales poseer bancos de inversión.
Esta serie de desregulaciones neoliberales trajo consigo una oleada de fusiones que derivaron en inmensos conglomerados de servicios financieros, que deseaban con avidez iniciar actividades bursátiles en áreas que no tenían necesariamente que ver con su negocio. Los derivados, los futuros financieros, las permutas de moras crediticias y otros instrumentos relacionados (...)
Protegidos por la política monetarista del presidente Greenspan, que mantenía bajas tasas de interés y alentaba el crédito, los bancos de inversión ampliaron sus mercados de capital comprando arriesgados créditos subprime a los agentes hipotecarios, que ante el señuelo de las comisiones estaban aceptando hipotecas inmobiliarias con una entrada reducida o nula y sin verificación del crédito. Estos productos, cada vez más extendidos en Estados Unidos, eran hipotecas de interés variable, sometidas a las fluctuaciones de las tasas de interés a corto plazo. Los bancos de inversión no dejaron escapar estos préstamos de alto riesgo, sabiendo que podían revender dichos activos -con sus correspondiente riesgo- incluyéndolos en paquetes de valores compuestos que ya no estaban sometidos a regulación gubernamental. De hecho, uno de los más complejos instrumentos financieros innovadores, las llamadas "obligaciones de deuda colateralizadas", solían ocultar los préstamos conflictivos escondiéndolos entre activos de menor riesgo para revendérselos a inversores inexpertos.
Pero si la garantía era tan baja, ¿por qué seguían invirtiendo las personas y las instituciones en estos valores respaldados por hipotecas? Podemos pensar en tres razones fundamentales. Primero, como se ha dicho, los esotéricos paquetes de valores solían ocultar el nivel de riesgo implicado y los inversores no comprendían la complejidad de los nuevos fondos de inversión. Segundo, los inversores confiaban en la excelente reputación de unos gigantes financieros de la talla del Bank of America o Citicorp. Tercero, se creían el contenido de los informes de calificación positiva que emitían Standard and Poor's o Moody's, sin darse cuenta de que estas empresas estaban también involucradas en la creciente burbuja especulativa. Para maximizar sus beneficios estos gigantes de la calificación bancaria tenían un interés bastardo en que crecieran los mercados de valores y por eso pintaban los intereses inherentes con un tono exageradamente optimista.

Los altos rendimientos que se obtenían de estos nuevos fondos de valores atrajeron cada vez más a inversores de todo el mundo. Pronto se llegó a manejar un billón de dólares en lo que dieron en llamarse "activos tóxicos". A mediados de 2007, la apisonadora financiera se quedó sin fuelle, en el momento en que el precio de las propiedades americanas, muy sobrevaloradas, empezó a caer, y las ejecuciones de hipotécas se dispararon. Los inversores se dieron cuenta de los graves riesgos que escondía el mercado de valores y retiraron su confianza. En consecuencia, el valor de los fondos de hipotecas se desmoronó y los bancos intentaron desesperadamente, aunque en vano, eliminar de alguna manera las deudas que aparecían en sus balances.
Algunas de las instituciones financieras más importantes y reverenciadas, aseguradoras y entidades suscriptoras de préstamos hipotecarios avaladas por el Estado, como Lehman Brothers, Bear Stearns, Merrill Lynch, Goldman Sachs, AIG, Citicorp, J.P.Morgan Chase, Indy Mac Bank, Morgan Stanley, Fannie Mae y Freddie Mac, por mencionar algunas, o bien se declararon en bancarrota o tuvieron que ser rescatadas por lo que ha sido el más espectacular giro hacia la "nacionalización" que jamás se halla visto en América desde la Gran Depresión. Para mayor ironía, el gobierno de Bush apoyó la compra de hasta 700 000 millones de dólares en títulos de hipotecas embargadas, a cambio de tener participación en el negocio. Gran Bretaña y la mayoría de los demás países industrializados hicieron lo mismo, y apoyaron la concesión de rescates de miles de millones, confiados en que inyectando semejantes cantidades de dinero a los convalecientes mercados financieros apuntalarían unas instituciones "demasiado importantes como para dejar que se derrumben". Pero los generosos paquetes de rescate lo único que consiguieron fue permitir que los fuertes conglomerados financieros gastaran aun más dinero, sin tener que declararse en bancarrota. El coste que han pagado los contribuyentes de todo el mundo es verdaderamente abrumador: las generaciones futuras tendrán que reponer los billones de dólares que se han utilizado para financiar estos programas de rescate.
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Con todo, una de las principales consecuencias del fracasado sistema económico fue que al intentar reconstruir su capital base, los bancos apenas podían seguir concediendo altas sumas de dinero en préstamos. El flujo crediticio quedó reducido a un suave goteo y las empresas e individuos que confiaban en estos préstamos encontraron mucha dificultad para obtenerlos. Esta reducción de crédito afectó a la rentabilidad de muchos negocios, que se vieron forzados a reducir la producción y a despedir trabajadores. La tasa de desempleo se disparó, al tiempo que los mercados mundiales de valores caían estrepitosamente (...)

Una tras otra, las economías de todos los países del mundo se sumían en la recesión. Las predicciones del Banco Mundial para marzo de 2009 indicaban que por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial tanto la economía global como el volumen de comercio internacional se retraerían. El informe también destacaba que el golpe sería particularmente duro para los países en desarrollo (...). La crisis "financiera" global se había convertido en una crisis "económica" global.

Y a continuación, una interesante tabla comparativa:
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Así son las cosas, y así nos las cuentan algunos.

Saludos

sábado, 4 de febrero de 2012

Irán, teatro de alto riesgo

Traduzco para el blog una entrevista a Roberto Toscano, investigador senior asociado al CIDOB (Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona), llevada a cabo por Oleguer Sarsanedas. El texto completo en catalán podéis encontrarlo aquí, y descargarlo si queréis. El material que esta web publica es de lo más interesante, por eso dejé el enlace entre los sugeridos por el blog, a mano derecha.
    Si los autores tuviesen algún problema con esta traducción, ruego me lo comuniquen y sencillamente la eliminaré de entre las publicaciones.

Como reza el título, la entrevista trata sobre las recientes tensiones en Irán, ofrece una visión más completa que la mayoría de los medios sobre la realidad del país, y trata d'albirar (de vislumbrar) las posibles situaciones que en un futuro cercano se darán en la región. Paso al texto:

En el contexto de una escalada de sanciones económicas y diplomáticas por parte de los Estados Unidos y de sus aliados, el último asesinato de un científico nuclear en Teherán, el 11 de enero, se añade a lo que las autoridades iranís califican de campaña de actos de terrorismo y ciberataques que tienen por objeto frenar el programa nuclear iraní. La república islámica atribuye la paternidad a Israel y a los Estados Unidos -que niegan tener nada que ver- y señala que la bomba que mató al profesor Mostafa Ahmadi Roshan es un paso más hacia la famosa linea roja pasada la cual nos adentramos en zonas de altísimo riesgo. Diversos analistas coinciden con esta valoración, pero algunos se inclinan a considerar que estas declaraciones no son sino una representación "teatral" para el consumo interno y externo.
Roberto Toscano (nidemocracy.org)
Roberto Toscano, que fue embajador de Italia en Irán (2003-2008), opina que, aun cuando hasta hace poco la hipótesis "teatral" parecía la más plausible, deben entenderse los últimos acontecimientos como algo realmente preocupante.






>Sin embargo, si repasamos las reacciones internacionales a la última llamada de los Estados Unidos para intensificar las sanciones económicas a Irán, se diría que la voluntad de aumentar la presión sobre Teherán no obtiene un consenso suficiente: aun cuando Europa ha decidido finalmente imporner un embargo de las importaciones petrolíferas de Irán a partir del 1 de julio del presente año, Rusia y China se oponen y Turquía, India y Pakistán anuncian que continuarán comerciando con Irán...
Hasta ahora, las sanciones han causado inconvenientes, pero se podían sobrellevar. En el momento en que las sanciones pasan a afectar a las exportaciones de gas y petróleo y a las transacciones del Banco Central de Irán, en el momento en que las empresas que tienen o han tenido tratos con Irán comienzan a recibir llamadas donde se les dice si quieren hacer negocios "con nosotros o con ellos", las consecuencias son obviamente de otro orden. Actualmente, todas las grandes corporaciones del sector energético están buscando posibles proveedores sustitutivos. Es decir, se está definiendo un escenario en el cual, a medio término, Irán se podría encontrar fuera del negocio. De aquí la amenaza iraní de cerrar el estrecho de Ormuz como respuesta a las sanciones, una jugada que tendría consecuencias económicas gravísimas también para Occidente, especialmente para Europa.

Se dice que el barril de Brent podría llegar a superar los 200 dólares. Lo cual, en el actual estado de las economías europeas, sería dramático.
Cerrar Ormuz, para los iranís, es como pegarse un tiro en el pie. Pero les quedan pocas opciones. Los Estados Unidos mantienen que no es aceptable que Irán tenga armas nucleares y que las sanciones son una alternativa a la intervención militar que propugna Israel. Ahora bien, sanciones hay de dos tipos: las que tienen por objeto conducir a un acuerdo y las que no. En el caso de las primeras, para conseguir el acuerdo es necesario, evidentemente, estar dispuesto a ofrecer algo a cambio. ¿Qué estarían dispuestos a dar los Estados Unidos? Ya lo dijeron hace tiempo: paz (es decir, no intervención militar) a cambio de una prohibición radical de enriquecer uranio. Pero es una oferta poco creíble, no sólo porque la demanda es inaceptable desde el punto de vista iraní, sino porque se produce en un contexto en el que todo parece indicar una falta de voluntad, por parte de EE.UU., de llegar a pactos y cumplirlos. Y esto viene de lejos. La posición de EE.UU. respecto a Irán se definió, en tiempos de Bush, sobre la base de esta máxima: para los buenos, las reglas no existen; para los malos, nunca son suficientes. Esta máxima continúa vigente: aunque Irán respete todas las reglas (enriquecer uranio en favor de R+D, siguiendo los protocolos establecidos y bajo inspección internacional), no es suficiente

¿Cómo se ve eso desde Teherán?
Desde el punto de vista iraní, es como si a un ciudadano sospechoso de rondar a la salida de las escuelas , en lugar de vigilársele o ponérsele un brazalete electrónico, se le aplicase de entrada la pena de castración. Para los iranís, la escalada es unilateral y las sanciones no son sino un paso hacia la guerra. A esta falta de buena voluntad negociadora se añade un contexto especialmente adverso: el año electoral en los Estados Unidos, en el que los candidatos a la nominación republicana abogan todos por una intervención militar y en el que Barack Obama, quien hasta ahora ha mantenido una posición ambivalente, podría verse tentado a apuntarse al bando de los belicosos, para no aparecer como débil ante "el enemigo". No hay ninguna duda de que el objetivo de unos y otros es la capacidad de fabricar una bomba nuclear: los iranís quieren tenerla, esta capacidad (como Japón, por ejemplo) y Estados Unidos quiere evitarlo. Irán, por otra parte, siempre ha dicho que el objetivo de su programa nuclear es cubrir las necesidades energéticas internas, para poder continuar exportando gas y petróleo a medio y largo término

¿Y nos lo creemos?
Irán es un país serio, cosmopolita, científicamente bien dotado. Su Ministro de Exteriores, Ali Akbar Salehi, es licenciado por la American University de Beirut y doctor por el Massachusetts Institute of Technology y su embajador en las Naciones Unidas, Mohammad Khazaee, tiene un máster de la George Mason University en los Estados Unidos. Irán es un país con una población joven, un buen nivel de educación, un porcentaje de analfabetismo bajo -como Turquía. Como los turcos (con quienes comparten el hecho de haber sido un imperio), los iranís son orgullosos -dicen: ¿por qué nosotros no íbamos a poder acceder a la energía nuclear? Por otra parte, si su objetivo, además de los usos civiles, es militar -obtener la bomba- (lo que aún no está nada claro), ¡es difícil no observar que nadie habla de intervenir militarmente en Korea del Norte!

¿Y cuál es, entonces, su objetivo?
La política en Irán puede esquematizarse con tres círculos concéntricos. El círculo externo representa la religión; el círculo intermedio, el antiimperialismo; el círculo central, el interés nacional. El objetivo es preservar este último -que es donde se sitúa la energía nuclear y el negocio energético. La cuestión es cómo. Desde la oposición se acusa al actual Gobierno de conducción temeraria, porque pone en peligro a la población con provocaciones innecesarias y declaraciones radicales que no llevan a ninguna parte. Ello no quiere decir que no haya una amplia solidaridad con Palestina, por ejemplo, pero no mucho más que en España o en Italia -en todo caso, lejos del antisemitismo declarado de Ahmadinejad. También en el exterior la popularidad de Irán a disminuído mucho desde los días en que pronunciarse contra Estados Unidos e Israel le aportava un 85% de aceptación entre los ciudadanos de los países cercanos: ahora se sitúa cerca de un 10%, como consecuencia de las Primaveras árabes, que han desteñido su imagen de país "más democrático" que otros, y por la desconfianza hacia "el imperialismo persa", que pesa mucho en la región.

¿Qué retiene a los Estados Unidos en este momento? ¿El sentido común?
Aunque la frase Washington is an Israel-occupied territory* ha hecho fortuna, de hecho lo único que retiene a Israel es Barack Obama. Pese a la fuerza del lobby del Likud en Estados Unidos, es muy difícil que Israel actúe sin permiso de la Casa Blanca -la cual, hasta ahora, no se ha mostrado dispuesta, después de Iraq y Afganistán, a encarar otra guerra. Y qué guerra: el territorio de Irán no lo ocupa cualquiera. Además, los iranís tienen capacidad de respuesta ante un ataque, no únicamente en tèrminos de guerra asimétrica o de posicionamiento de sus vecinos (los países del Golfo y Turquía), sino en términos de guerra electrónica: a comienzos de diciembre de 2011, interfirieron los aparatos de navegación de un avión espía no tripulado de los Estados Unidos haciéndolo aterrizar en territorio iraní. Ahora bien: pese a todo, no es imposible que los Estados Unidos acaben optando por la intervención. ¿Para qué sirven los asesinatos de científicos -que es algo que choca frontalmente con la sensibilidad de la mayoría de la población iraní- sino para provocar a Irán a reaccionar de alguna manera que pueda justificar la guerra? Por otra parte, el contexto de presencias militares múltiples en la zona haciendo grandes maniobras ante la costa iraní aumenta las posibilidades de que se produzca un incidente en cualquier momento. Y no existe una línea caliente.

¿Alto riesgo, entonces?
El riesgo es altísimo. Pero aunque es exigible que la responsabilidad de quien ejerce el poder sea proporcional al poder que tiene, no se debe adjudicar toda la culpa a los Estados Unidos. Existe un problema real de interlocución con Irán. ¿Con quién se debe hablar? ¿Con Ahmadinejad, que basa su fuerza en el populismo pero que está menos loco de lo que parece? ¿Con Ali Khamenei, el líder supremo, dado que en Irán no se hace nada que no cuente con su bendición? ¿O con Mohammad-Baqer Qalibaf, el ex alcalde "modernizador" de Teherán que se supone que podría ser el próximo presidente del país? De hecho, Irán es un país normal, en el sentido de que se producen conflictos de intereses muy semejantes a los que tenemos en otras partes del mundo, matizados, eso sí, por la existencia de un régimen clerical que se encuentra en las antípodas de la sensibilidad de la gran mayoría de la población -religiosa, pero anticlerical. Y las luchas políticas internas tienen como consecuencia que se boicoteen según qué iniciativas, por la sencilla razón de que quien consiga "normalizar" las relaciones con Estados Unidos (una normalización al estilo chino: te odio, pero existes) tendrá el apoyo del 90% de la población. Ahora mismo, empero, el riesgo de conflicto abierto es altísimo.

¿Y no se trata de una locura?
Una política racional debería respetar el hecho de que si bien una hegemonía regional iraní no es aceptable, la exclusión de Irán es imposible. Habría de dejar algún espacio al país. Cabe esperar a los nuevos presidentes, tanto de Irán como de Estados Unidos (un Obama menos condicionado por las exigencias de la reelección) -pero eso cae muy lejos, faltan muchos meses.


4 de enero del 2012


* "Washington es territorio israelí", N.d.T.


Es todo. Esperemos que la situación se arregle sin recurrir a la violencia (pues nunca sabemos a dónde nos lleva su atajo), e igualmente deberemos prestar atención a la otra zona caliente, Síria, eslabón muy importante en la cadena de relaciones entre Estados Unidos, Irán y el conjunto del mundo árabe.

Saludos

martes, 3 de enero de 2012

Sobre la sociedad programada...

Siento la escasez de entradas. Los exámenes y otras cosas me restan el tiempo y las ganas necesarias para llevar el blog decentemente actualizado. Esta vez comparto una serie de extractos de un artículo que me ha llamado la atención (y conste que cuenta ya con bastantes años):

... Desaparece el carácter absoluto de esa categoría llamada sujeto humano; y el hombre queda reducido a una realidad instrumental, a vivir y funcionar como sujeto-objeto de un conjunto de organizaciones que, más allá de su voluntad, deciden su existencia. (...)
... La previsión con que la sociedad actúa reduce muchas acostumbradas decisiones individuales: "Una sociedad que parece cada día más capaz de satisfacer las necesidades de los individuos por medio de la forma en que está organizada, priva a la independencia de pensamiento, a la autonomía y al derecho de oposición política  de su función crítica básica" (H. Marcuse*) (...)
... La conclusión de G. Friedmann en este sentido recapitula con precisión las excelencias de la técnica: "El hombre de las sociedades opulentas (...) es el hombre modelado por el medio técnico, condicionado por las culturas de masa de las que frecuentemente sólo recoge lo peor a falta de saber escoger lo mejor, el hombre replegado sobre su pequeño perseguimiento de bienestar, indiferente a los grandes problemas colectivos..., perdiendo contacto con la naturaleza, solicitado por todos los gadgets, (...)"
Herbert Marcuse (foleybear.com)
Esta sociedad opulenta, en expresión de Galbraith, crea y potencia un tipo de hombre, de grupo humano, cada vez más proclive y obligado a ingresar en el ciclo rígido de producción-consumo. Pierde el contacto con elementos y materiales; olvida o desconoce los ciclos y ritmos de la naturaleza; se instala en los nuevos modelos de obligado uso: confusión de lo eficaz con lo bueno y útil; culto a las innovaciones técnicas, a la eficacia, al fetichismo del crecimiento económico continuo. 
(...)
Ha sido, pues, la creciente burocratización la que ha logrado dominar la compleja realidad presente, hasta convertirla en un conjunto de medios, en un sistema, utilizable en función de los intereses de las dos fundamentales organizaciones de dominio: la empresa o sociedad económica, y el Estado o sociedad política.
(...)
...Las grandes decisiones se toman de espaldas a los ciudadanos; no por malicia o desidia, sino porque lo que interesa por encima de cualquier otro objetivo es la lógica de la productividad. (...) La política se convierte en una estrategia de desarrollo económico, hasta el mismo olvido del desarrollo político o social.
(...)
La sociedad es una máquina que los tecnócratas deben hacer funcionar a la perfección. (...) Para A. Touraine, la nueva sociedad se llamará "tecnocrática" si se hace referencia al poder que la domina; y se apellidará "programada" si se intenta definirla por la naturaleza de su modo de producción y de organización económica. (...)
¿Es la panacea, el remedio a todos los males; o se gesta y desarrolla una nueva forma de alienación global? (...) es justo reconocer que la crisis de los setenta se encargó de echar por tierra o de poner interrogantes al desarrollo indefinido, que ni fue total ni mucho menos universalmente compartido. (...)
La autonomía del Estado se debilita ante los centros de decisión económica. (...) 
...Se alteran las formas de dominación social, y se sustituye el contenido o concepto de explotación económica por la noción de alienación. La dominación social toma formas nuevas: (...) genera necesidades y actitudes, y manipula culturalmente mediante el control de la educación, de la escuela, de los complejos medios de formación y comunicación; y finalmente, esta "sociedad de aparatos", en expresión de Touraine, dominada por grandes organizaciones, políticas y económicas a la vez, se orienta más que nunca hacia el poder, hacia el control propiamente político de su funcionamiento interno y de su entorno.
Casi cabría decir que todo nos viene dado, puesto que hasta la capacidad de oponerse, a través del sindicato, del grupo de presión o de las plurales alternativas políticas, queda debidamente integrada en el sistema y responde a esa tendencia racionalizante dispuesta a aceptar y digerir cuanto ayuda a la convivencia pacífica y eficaz. (...)
... El hombre alienado en la nueva sociedad vive gracias a las orientaciones sociales y culturales que le reconoce y administra la clase dirigente. Nuestra sociedad -comenta A. Touraine- es una sociedad de alienación; no porque reduzca a la gente a la miseria o imponga coerciones policíacas, sino porque seduce, manipula e integra.

Del artículo "La sociedad tecnocrática", de José Sánchez Jiménez (Profesor de Historia Contemporánea en la Complutense de Madrid). En el nº 29 de 'Siglo XX. Historia Universal': "La España del desarrollo. Años de boom económico", Historia16. Madrid, 1983.
--

Se suele decir que la historia se repite. No es exacto. Vemos en ella unos ciclos, que efectivamente van y vienen, que nos son conocidos, como la dinámica de las olas al llegar a la playa. Más aun hoy en día, cuando sin mucho esfuerzo uno puede presenciar en su vida mortal una de estas "repeticiones de la historia". Aquí asistimos a un discurso que hoy nos suena familiar, y sin embargo se realizaba hace tres décadas. Se nos habla de tecnócratas, de alienación, de pérdida de poder político por parte del ciudadano y del mismísimo Estado, de consumismo inducido...
Se repiten los ciclos, pero cambian los contextos, lo que evita que la historia se copie a si misma, y lo que tal vez provoca -junto con nuestra estupidez y egoismo inherente- que no seamos capaces de evitar las consecuencias negativas de estos "regresos de Clío". Un amigo me dio un buen ejemplo para entender este movimiento cíclico pero no repetitivo: no hay que verlo como un carrusel, que efectivamente vuelve a repetir el mismo recorrido una y otra vez; sino más bien como una espiral, del tipo que recorre al tornillo, o como los senderos que suben la montaña rodeándola una y otra vez: giran familiarmente pero no pasan por el mismo punto. Los obstáculos son cambiantes.

Bueno, al final me ha quedado una entrada decente. He seleccionado las frases y párrafos que mejor encajan con el contexto actual. El resto del artículo habla sobre la evolución sufrida desde los principios del Estado interventor hasta el que pretende la racionalización de todos los factores; de la carrera por llegar a la programación absoluta de lo social, político, económico... mediante el extremado optimismo por la ciencia y la técnica. Reflexionen sobre lo que decían estos pensadores.

Saludos

*Cabe tener presente la influencia que este filósofo tuvo sobre los jóvenes del 68

lunes, 19 de diciembre de 2011

Un nuevo "Líder" para Corea del Norte

Kim Jong-Il, tras diecisiete años en el poder, ha fallecido. Lo anunciaba hace horas una presentadora norcoreana, entre lágrimas ensayadas. El sucesor más probable será su tercer hijo, Kim Jong-Un. ¿Seguirá el mismo camino totalitario de su padre, o tratará de forzar una apertura? La segunda opción no estaría exenta de enormes dificultades, con una población hiper-adoctrinada y un círculo militar nada proclive al entendimiento con el mortal enemigo exterior. El régimen cuenta con un enorme ejército y armamento nuclear: la mejor manera de disuadir intervenciones desde el exterior. Mientras tanto, buena parte de su población padece hambre o carece de acceso a los servicios básicos.

Dejo aquí unos cuantos enlaces que me parecen muy interesantes para comprender la situación de Corea del Norte.
-El artículo de Georgina Higueras para El País titulado "Alerta Roja": ver aquí
-El análisis siempre genial de Ramón Lobo, con mayor contenido visual: ver aquí
-El documental de la BBC "Corea del Norte, acceso al terror", que muestra la cara más siniestra del régimen, con campos de prisioneros de pesadilla, dignos de Mengele. Advierto que tiene un contenido de gran dureza.


Dejo aquí sólo la primera parte. Las restantes cinco son de fácil acceso desde el mismo Youtube.

Saludos

miércoles, 16 de noviembre de 2011

"Algo va mal", un libro de Tony Judt

Con el título en catalán El món no se'n surt, y en el original I'll fares the land (algo así como "pondré precio a la tierra"), se trata de un aviso a las generaciones presentes y futuras donde el profesor Judt* analiza el pasado, presente y futuro de la democracia y el Estado de Bienestar, en un estilo claro, conciso, ameno y que no deja indiferente. Si no me equivoco, salió a la venta el año pasado, luego recoge la crisis en la que estamos inmersos.
Os dejo un extracto del libro que he elegido al azar**:

Así pues, ¿qué deberíamos haber aprendido de 1989? Quizá, sobre todo, que nada es necesario ni inevitable. El comunismo no tenía que ocurrir -y no había razón alguna para que durara para siempre-; pero tampoco había nada que nos garantizara que iba a caer. Los progresistas deben asumir la contingencia absoluta de la política: ni el auge de los Estados del bienestar ni su ulterior pérdida de favor han de considerarse un regalo de la Historia. El "momento" socialdemócrata -o su equivalente estadounidense desde el New Deal hasta la Gran Sociedad- fue producto de una combinación de circunstancias muy concretas que no es probable que se repitan. Lo mismo cabe decir del "momento" neoliberal que comenzó en la década de 1970 y que sólo ahora acaba de desacreditarse.
 Pero precísamente porque la historia no está predeterminada, los mortales debemos inventarla a medida que avanzamos -y en circunstancias que, como acertádamente señaló el viejo Marx, en buena medida nos vienen impuestas-. Tendremos que plantearnos de nuevo los eternos interrogantes, pero estar abiertos a respuestas diferentes. Hemos de averiguar qué aspectos del pasado deseamos conservar y qué los hizo posibles. ¿Qué circunstancias eran únicas?¿Qué circunstancias podríamos, con voluntad y esfuerzo, reproducir?
Si 1989 significó un redescubrimiento de la libertad, ¿qué límites estamos dispuestos a ponerle? Incluso en las sociedades más "amantes de la libertad" se le imponen restricciones. Pero si aceptamos algunas limitaciones -como hacemos siempre-, ¿por qué no otras? ¿Por qué estamos tan seguros de que cierta medida de planificación o la tributación progresiva o la propiedad colectiva de los bienes públicos son restricciones intolerables de la libertad, mientras que las cámaras de circuito cerrado, los rescates estatales de bancos de inversión "demasiado grandes para dejarlos caer", las escuchas telefónicas y las costosas guerras en otros países son cargas aceptables que la gente debe soportar?
 Quizá haya buenas respuestas a estas preguntas, pero si no las planteamos, ¿cómo las vamos a saber? Tenemos que redescubrir cómo hablamos sobre el cambio: cómo imaginar formas muy diferentes de organización, libres de la peligrosa salmodia de la "revolución". Debemos distinguir mejor que algunos de nuestros predecesores entre fines deseables y medios inaceptables. Como mínimo, deberíamos tener muy presente la advertencia de Keynes sobre esta cuestión: "No basta con que el estado de cosas que queremos promover sea mejor que el que le precedió; ha de mejorar lo suficiente como para que compense los males de la transición".
No obstante, tras reconocer y asumir todas esas consideraciones, debemos mirar hacia delante:  ¿qué queremos y por qué lo queremos? Como sugiere la actual ruina de la izquierda, las respuestas no son evidentes. Pero, ¿qué alternativa tenemos? No podemos dejar el pasado a nuestras espaldas y limitarnos a cruzar los dedos: sabemos por experiencia que la política, como la naturaleza, aborrece el vacío. Después de veinte años desperdiciados, ha llegado el momento de comenzar de nuevo. ¿Qué hacer?

http://www.projectals.org
Con el 89 se refiere a la fecha de la caída del comunismo, lo que muchos supusieron entonces "el fin de la historia". Ya sólo quedaba un sistema en el mundo, todo sería mejor a partir de entonces; al unísono avanzaríamos hacia la consecución de la paz y el bienestar mundial bajo el reinado del libre mercado.
Si os parece interesante, os informo de que el libro ya tiene una versión de bolsillo, más asequible.




*Recientemente fallecido (en agosto del 2010), Tony Judt fue un eminente historiador y escritor. Destaca su insuperable obra Postguerra: una historia de Europa desde 1945, con un análisis profundo pero ameno del continente durante todo el período de la Guerra Fría.
**Aquí bromeo: ni el azar es electivo, ni mi elección ha sido azarosa.


Saludos

Dijo Maynard Keynes...

... Creo que, con una gestión acertada, el capitalismo puede ser más eficaz para alcanzar metas económicas que cualquier otro sistema conocido. Pero en sí mismo tiene graves inconvenientes, en muchos sentidos. Nuestro problema es crear una organización social tan eficiente como sea posible sin ofender nuestras nociones de una forma de vida satisfactoria.

                                                        *                      *                        *

En vez de utilizar sus recursos técnicos y materiales, que habían experimentado un incremento extraordinario, para construir una ciudad maravillosa, los hombres del siglo XIX construyeron suburbios deprimentes [...] [que] según los criterios de la empresa privada eran "rentables", mientras que la ciudad maravillosa, pensaban, habría sido una extravagancia que, en la estúpida jerga de la moda financiera, habría "hipotecado el futuro"... La misma regla de cálculo económico autodestructivo gobierna todos los ámbitos de la vida. Destruímos la belleza del paisaje porque los esplendores de la naturaleza, de los que nadie se ha apropiado, carecen del valor económico. Seríamos capaces de apagar el sol y las estrellas porque no dan dividendos.

                                                        *                       *                         *

Una vez que nos permitimos desobedecer la prueba de los beneficios de un contable, hemos empezado a cambiar nuestra civilización.


artic.ac-besancon.fr
John Maynard Keynes (1883-1946), influyente economista británico contrario a la desregulación de los mercados.

Saludos

lunes, 24 de octubre de 2011

Esquema: discurso y realidad


Este esquema lo realicé a partir de la explicación que nos dio el ponente de un curso sobre el África Subsahariana. Siento no recordar el nombre del (o la) ponente en cuestión; hace ya algo más de un año del curso... aunque sí que recuerdo que corría a cargo del Patronat Sud-Nord de la Universitat de València (http://www.uv.es/psudnord/).
Es maravilloso por su simplicidad:



Aunque no creo que necesite explicación alguna, la daré:

La realidad -de cualquier acontecimiento- es una, que a menudo no se corresponde con los discursos, y menos aún con los que se nos dan desde el poder; discursos que a su vez pretenden dar una justificación política a alguna acción, que normalmente no recibiría la adhesión mayoritaria de la ciudadanía de conocerse en sus verdaderos términos (de conocerse el fin que en realidad se busca con dicha acción). Por supuesto, la acción del hombre termina por configurar la realidad de éste, de manera que el discurso se torna real, en gran medida.
No fue el discurso un reflejo de la realidad, sino que la realidad se vió transformada por el discurso, o dicho de otro modo, el discurso puede crear realidades antes inexistentes (realidades convenientes a los grupos capaces de crear discursos), en la medida en que es capaz de convencer al hombre de su realidad.
Podríamos concluir en que la realidad, más que por lo real, está conformada por aquello que el ser humano cree real. Al fin y al cabo, el concepto de lo real es un concepto humano -made in human- que seguramente no existirá más allá de nuestra especie.

Disculpen la abstracción.

Saludos

domingo, 16 de octubre de 2011

15-O 2011, primera manifestación global de la historia

Lo decían ayer, tras la lectura del manifiesto frente al Ayuntamiento valenciano: "Estamos viviendo tiempos históricos. Acabáis de asistir a la primera manifestación global de la historia de la humanidad". Siguió la aclamación de veinte mil gargantas (miles arriba o abajo) que abarrotaban la plaza y aun se extendían por la avenida Marqués de Sotelo y la calle Xàtiva. 
Y es cierto. Se conseguirá hacer del mundo un lugar mejor a través de estas movilizaciones (si no se tuviese esta esperanza, no se saldría a la calle) o, tras el esfuerzo, todo seguirá igual en el fondo, pese al cambio de maquillajes (¡el Rey ha muerto, viva el Rey!), como ya ha sucedido otras veces. Pero contamos hoy con algunos factores que nunca antes se habían dado, y que hacen que el futuro de todo este acontecimiento sea difícil de sondear. En el 68, seguramente el hecho más cercano al que estamos viviendo -pese a las evidentes diferencias-, no contaban con Internet, ni con las redes sociales, ni con la globalización avanzada en la que hoy nos vemos inmersos. Tratar de profetizar o de convencer a los indignados de la inutilidad de sus acciones basándose en la experiencia es como hablar de herraduras a quien ya se desplaza a reacción.

Tal vez nos demos de narices contra el muro de lo real, tal vez estemos "malgastando" nuestra fuerza juvenil (será porque vemos cómo se esfuman los otros campos a los que podríamos dedicar nuestra energía y formación). Dejad pues que nos equivoquemos solos, aquellos que nos legáis un mundo hecho jirones, con el famoso porcentaje 1-99/99-1, el dominio de mercados y finanzas sobre la política*, la polarización de una sociedad cuya clase media va en declive, el calentamiento global, el fin del monopolio económico-militar por Occidente, el choque de civilizaciones que de discursivo habéis ido convirtiendo en real, y que sólo podremos atajar gracias a la globalización bien entendida, como ayer la entendimos...

... Con marchas por todo el mundo. Sur y Centroamérica; Norteamérica y Wall Street; Europa en Bruselas, Berlín, Frankfurt, Londres, Madrid, Barcelona, Sevilla, París, Atenas, Roma (con sus lamentables enfrentamientos que nada aportan y sólo consiguen obstaculizar el camino); África en Marrakech, o Kenia; Sidney... por citar las más nombradas. Cifras que corren desde los pocos centenares (Tokio) a los centenares de miles (Roma, Barcelona, Madrid, según las cuentas más optimistas). Nunca antes había sucedido nada similar. Y no será más que la primera de muchas, dadas las facilidades que otorga la World Wide Web. El 15 de octubre de 2011 queda como fecha histórica, la primera manifestación mundial, como si alguna magia chamánica nos hubiese convocado a miles en las calles. Me gustó el lema "Cuando los de abajo se mueven, los de arriba se caen". Puede que nos cueste de creer, el ser humano es así: se acostumbra a su realidad, que le parece invariable, inalterable e inmortal, in saecula saeculorum. Pues resulta que no. La historia la hacemos entre todos, no la hacen las estrellas. Y así podemos decir, con Murrow y Cassius (en Julio César, de Shakespeare): The fault, dear Brutus, is not in our stars... but in ourselves**.
Los que ahora nos ilusionamos con estas marchas globales podremos sentir, si algún día nos toca vivir en un mundo peor que el de nuestros padres, que al menos intentamos ser dueños de nuestro destino (sin entregárselo a las estrellas) y, que si fracasamos, no lo hicimos de rodillas.

Niña en Köln (Alemania) / REUTERS-Lukas Coch


*Política, entendida especialmente como el vínculo entre las voluntades de una sociedad y el Estado que permite hacerlas realidad. El Estado no es nada en sí mismo, es la sociedad la que lo suscita y lo nutre. Estamos perdiendo nuestro Estado, la política vincular se esfuma ante nuestros ojos. (Mayo del 68. Por la subversión permanente. André y Raphaël GLUCKSMANN)
** La culpa, querido Bruto, no está en nuestras estrellas... sino en nosotros mismos.

Saludos

lunes, 19 de septiembre de 2011

'Inside Job' (Dinero Sucio)

from wikipedia


Comparto con vosotros este premiado documental de 2010, dirigido por Charles H. Ferguson. Trata sobre la crisis financiera de 2008, cómo se originó y a quiénes se podría señalar como culpables. Nos lo recomendaron en el curso del que hablé dos entradas atrás. Tenéis más información sobre el documental aquí
  Siento que los subtítulos tengan algunos errores de traducción (si fueran míos, seguramente tendrían más), pero nada extremadamente grave. Como curiosidad, os interesará saber que la voz del narrador corresponde al conocido actor Matt Damon (el perseguido agente Jason Bourne).

Tomen asiento, pónganse cómodos: el documental se acerca a las dos horas de duración, y requiere grandes dosis de atención.



Inside Job / Trabajo confidencial o Dinero Sucio from Pseudociencia Monetaria on Vimeo.


Saludos

sábado, 10 de septiembre de 2011

Carta de un jefe azteca a los gobiernos de Europa

En realidad se trata de un extracto pero, antes, hablemos un poco sobre la deuda externa, sobre lo que significa. El material lo he extraído de una pequeña publicación que Pobreza Cero (http://www.pobrezacero.org/) pone gratuitamente en manos de quien esté interesado (lo tenéis para descargar aquí, al menos por ahora, en la esquina inferior derecha). Pues bien...

Deuda externa, ¿pero quién es el deudor?

La cantidad de dinero que desde los países empobrecidos sale para las arcas de los países ricos en concepto de pago del servicio de la deuda externa, limita sus posibilidades de desarrollo, impidiendo que esas cantidades se inviertan en recursos para acabar con la pobreza en que vive su población.
Según Naciones Unidas, haría falta sólo 1/4 parte de lo que se paga en servicio de deuda para garantizar acceso a la educación básica, a una infraestructura sanitaria, a una alimentación adecuada y agua potable a todos los seres humanos.
¿Sabías que en 2003 los países del Sur transfirieron al Norte más de 374.720 millones de dólares, cifra que supone más de 5 veces  lo que los países del Norte les transfirieron en concepto de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)?
El servicio de la deuda absorbe, como promedio, en torno al 4.8% del PNB de los países en desarrollo: una cuota que es superior al gasto público en educación (3.6%) o al gasto público en salud (2%) que estos mismos países realizan como media.
¿Sabías que en Malawi uno de cada cinco habitantes tiene SIDA? Malawi gasta más en el pago del servicio de la deuda que en sanidad.

¿De qué deuda estamos hablando?
Te sorprenderá saber que en el cómputo de deuda se incluye la deuda ilegítima, es decir, aquélla que se otorgó a países con regímenes dictatoriales cuya población, además de tener que sufrir las terribles represiones que protagonizaron sus mandatarios sobre ellos, nunca se han beneficiado de esos créditos.
Entre 1976 y 1983, el período que va desde el principio de la dictadura militar hasta la guerra de las Malvinas, la deuda argentina se incrementó de 7.500 millones de dólares a 43.500 millones y este dinero debe ser devuelto por la población a fuerza de ver recortados sus derechos sociales hasta extremos de absoluta pobreza.

Somos deudores de los países en desarrollo...
...por el expolio histórico y presente de sus recursos naturales, 
...por la apropiación intelectual de los conocimientos ancestrales, 
...por el uso y degradación de sus tierras, agua y aire para proyectos de exportación que amenazan su derecho a la alimentación y soberanía alimentaria,
...por la libre utilización del espacio ambiental global para depositar nuestros residuos,
...y por nuestra responsabilidad en el cambio climático, del que probablemente serán los primeros afectados.

Y ahora sí, el extracto de la carta de un jefe azteca a los gobiernos de Europa

"Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuautémoc, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace quinientos años.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por judas a quienes nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. También yo puedo reclamar pagos. También puedo reclamar intereses...
Consta en el Archivo de Indias. Papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa.
Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10 por ciento anual acumulado durante los últimos 300 años. Sobre esta base, aplicando la europea fórmula del interés compuesto, informamos a los descubridores que sólo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de trescientos. Es decir, un número para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la tierra."

http://www.mujeres.co.cu

Saludos

lunes, 5 de septiembre de 2011

Sobre las causas del hambre

Estaré asistiendo durante esta semana a un curso sobre Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (puede que cuelgue aquí un trabajo que realicé sobre el asunto a principios del curso pasado, para más información) y Pobreza Cero: una respuesta de la ciudadanía, la mar de interesante, así que no os extrañe si, como ahora, comparto con vosotros algo de lo que vemos ahí, lo mejor o lo más destacable, como no, que todo no se puede. Hoy, un par de artículos esclarecedores, y un corto documental sobre la llamada "Vía Campesina".
Sin más dilación:

El reto de alimentar al planeta
Ángela Hilmi
(investigadora de la Universitat Politècnica de València)

La hambruna es uno de los temas más candentes del mundo. Cada día, 16.000 niños mueren de enfermedades relacionadas con el hambre. Según las últimas cifras de la FAO, más de 1.000 millones de personas padecen hambre, más que nunca en la historia humana. Sumándole a esto el hecho que, según la Naciones Unidas, de 6.900 millones en 2010, la población llegará a 9.000 millones de personas en 2050, se plantea la cuestión de saber si será posible satisfacer el derecho básico a la alimentación para todos.
La declaración de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria celebrada en la FAO en noviembre de 2009, anunció que "para alimentar a la población mundial, que se espera supere 9.000 millones en 2050, se estima que la producción agrícola tendrá que aumentar en un 70% entre ahora y entonces".
Esta cifra del 70% es ahora el dato comúnmente usado cuando se trata de estimar cuánto debe aumentar la cantidad de producción de alimentos en los próximos 40 años. Esta cifra está basada en un aumento de 32% de aumento de la población mundial y en llegar a un consumo medio de 3.130 kilocalorías por persona por día en 2050. Estas cifras, sin embargo se tienen que matizar con las siguientes consideraciones:
En primer lugar, no hay una relación directa entre la cantidad de alimentos producidos y el número de personas que sufren de hambre a nivel global. La producción mundial actual de alimentos es suficiente para proporcionar a cada persona del planeta una dieta adecuada. Sin embargo, no existe una relación automática entre una mayor disponibilidad de alimentos y la reducción de la hambruna. Entre 2007-2009, el número de personas que padecen hambre aumentó alrededor de 150 millones, un aumento espectacular, no vinculado a ninguna disminución en la producción de alimentos, sino a un fuerte aumento en los precios de los alimentos, causado sobre todo por el aumento en los precios del petróleo, la especulación y la competencia entre los cultivos alimentarios y los de combustible.
Por otra parte, las proyecciones consideran principalmente el aumento del consumo de calorías, incluyendo aumento en el consumo de carne. El consumo de carne en EE UU es aproximadamente 120 kilos al año por persona, mientras que el promedio mundial es de 43 kilos, y en la India es de 5 kilos. Gran parte de la producción de carne en EE UU depende del grano que alimenta a los animales. De esa manera el consumo de granos en EE UU es de 800 kilos por persona al año, mientras que en la India, es de 200 kilos. Esto significa que la producción de granos actual proporciona suficiente para 2.500 millones de personas con una dieta de EE UU, pero a 10.000 millones de personas con una dieta de India.
A estas consideraciones se debe añadir el hecho que las pérdidas pos-cosecha en los países en vía de desarrollo pueden alcanzar el 50% de lo que se produce y que los países industrializados desperdician enormes cantidades de alimentos que alcanzan en ciertos países el 40%.
¿Cuánta comida más será necesaria para poder alimentar a la población de 2050? La respuesta depende, entre otros, de los factores mencionados aquí. Con hábitos y sistemas más sostenibles de consumo y producción de alimentos, un aumento de 20-50% podría ser suficiente. Lo fundamental es entender que no es sólo un aumento de la producción el que reduce el hambre, y que hoy no es la agricultura industrial a gran escala, la que alimenta el planeta, sino la de los pequeños productores que producen hoy en día, según el grupo ETC (Action Group on Erosion, Technology and Concentration) con sede en Otawa, más del 70% de los alimentos consumidos a nivel mundial.
Paradójicamente, justamente estos pequeños agricultores y sus familias representan la mitad de los más de 1.000 millones de personas que padecen hambre. Darles una oportunidad de aumentar su propia producción para obtener suficientes alimentos saludables para ellos mismos se convertiría en el plan de reducción de la hambruna más exitoso en la historia humana.
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En Cinco Días el 20-XII-2010 (http://www.cincodias.com)

Josetxo Ezcurra

Los porqués del hambre
Esther Vivas (del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universitat Pompeu Fabra. http://esthervivas.wordpress.com)

Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?
La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos… contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.
La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.
El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.
Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.
En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos…) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea…) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.
Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.
La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.
El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Frankfurt. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.
La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.
Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: “El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución”.
Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una “democracia real, ya” en la agricultura y la alimentación.
-
 Publicado en El País el 30-VII-2011

Y el pequeño documental sobre la soberanía alimentaria y el movimiento de La Vía Campesina

La Via Campesina en movimiento... ¡ Por la soberanía alimentaria ! from La Via Campesina on Vimeo.


"No hay países pobres, sino empobrecidos"

Los subrayados de los textos son míos.
Mi agradecimiento a los ponentes de hoy: 
·Pedro Sánchez [miembro de Pobreza Cero y ATTAC]
·Estela Vázquez [Plataforma SobAl (Soberanía Alimentaria)]

Saludos

miércoles, 3 de agosto de 2011

Marc Bloch y el sistema educativo (II)

Viene de aquí.

He dicho que no podía presentar aquí un programa detallado de reforma, su elaboración sería muy delicada. Se imponen algunas sentencias de muerte. ¿Quién cree aún en el examen final de bachiller, en su capacidad de selección, en la eficacia intelectual de esta compresión didáctica aleatoria? Naturalmente, subsistirán varios procedimientos de selección, pues seguirán siendo necesarios; pero deberán concebirse de una manera más racional y en un número suficientemente restringido para que la vida del escolar o del estudiante deje de verse confinada a una repetición obsesiva de pruebas. De momento, me contentaré con una sugerencia muy sencilla y de aplicación muy fácil desde un principio.
Como todos mis colegas, he corregido exámenes e interrogado a candidatos. Como todos, reconozco que puedo cometer errores. Sin embargo, ¿he llegado a confundir una prueba excelente con otra muy deficiente, o incluso con una de nivel medio? Creo que raramente me ha ocurrido. Pero, cuando veo que un examinador decide que tal o cual examen de historia, por ejemplo, de filosofía, o incluso de matemáticas, merece un 13.25, y aquel de más allá un 13.5, sobre un total de 20 puntos, no puedo -con al debida consideración- evitar pensar que se trata de una broma pesada. ¿Qué bascula de precisión tiene ese hombre que le permita medir con una aproximación del 1,2 por 100 el valor de un examen de historia o un razonamiento matemático? Solicitamos encarecidamente que -a imagen y semejanza de varios países extranjeros- la escala de las notas sea reducida imperiosa y uniformemente a cinco grandes categorías: 1 o "muy deficiente", 2 o "deficiente", 3 que será "pasable", 4, equivalente a "bien", y 5, que querrá decir "muy bien" (y no "perfecto", una palabra vedada a la imperfección humana). Al menos, siempre que las notas ex aequo no presenten inconvenientes. Deberá encargarse a un matemático que estudie el problema de los concursos para plazas limitadas. Pero, también en este caso, se deben poder eludir refinamientos demasiado exagerados, cuya absurdidad no advertimos debido a que nos hemos acostumbrado con el tiempo a ellos. Cualquier cosa será mejor que una tontería inicial que degenera en injusticia.

Pero, por su parte, el abuso de exámenes quizá no sea sino uno de los síntomas de deformaciones más profundas. Una vez más, hablaré poco de la escuela primaria. En la medida en que la conozco -debo admitir que estoy menos familiarizado con ella que con el liceo y la universidad-, no se libra de defectos. Sin embargo, me parece mucho menos mal adaptada a sus fines que los centros de los dos otros niveles. Los errores de la enseñanza secundaria y superior son patentes. Pueden exponerse brevemente como sigue.

La enseñanza superior ha sido devorada por las escuelas superiores de inspiración napoleónica. Ni siquiera las facultades merecen más nombre que el que tienen. ¿Qué es la Facultad de Letras, ante todo, sino una fábrica de profesores, como la Politécnica una fábrica de ingenieros o artilleros? Cuestión de la que se deducen dos consecuencias igualmente deplorables. La primera es que preparamos mal a la investigación científica y que, por ello, nuestra investigación está feneciendo. Pregúntenle a un médico al respecto, por ejemplo, o a un historiador; si son sinceros, sus respuestas no diferirán apenas. Es uno de los factores, por cierto, que más ha perjudicado a nuestro prestigio internacional: en muchos campos, los estudiantes extranjeros han dejado de venir a visitarnos porque nuestras universidades ya no les preparan más que a pasar unos exámenes profesionales que para ellos carecen de interés. Por otra parte, al especializarlos demasiado pronto, no damos a nuestros grupos dirigentes la cultura general de alto nivel sin la cual cualquier hombre de acción no pasará nunca de contramaestre. Formamos a jefes de empresa que, pese a ser buenos técnicos -estoy dispuesto a admitirlo-, no conocen realmente los problemas humanos; a políticos que ignoran el mundo; a administradores que aborrecen las novedades. A nadie le inculcamos el espíritu crítico que sólo podría imbuirse  en las mentes a través de la contemplación y el recurso a la investigación sin trabas (pues en este punto convergen las dos consecuencias señaladas más arriba). Por último, creamos deliberadamente pequeñas sociedades cerradas, en las que se potencia el sentido de corporación, que no alienta ni la generosidad de espíritu ni la conciencia de ciudadano.
¿El remedio? Una vez más, debemos renunciar a entrar en detalles en este primer esbozo. Digamos únicamente, en dos palabras, que pedimos la reconstitución de unas verdaderas universidades, de ahora en adelante divididas no en rígidas facultades que se consideran a sí mismas patrias estancas, sino en agrupaciones versátiles de disciplinas; y, después, simultáneamente a esta gran reforma, la abolición de las escuelas especiales. Su lugar lo ocuparían algunos institutos de orientación técnica, en los que se impartiría la última fase de una formación que preparara a ciertas carreras: después, sin embargo, sería obligado el paso a las universidades. Para acabar la formación específica de determinada categoría de ingenieros, la escuela de puentes y caminos, por ejemplo, es indispensable; en cambio, nada justifica que la formación científica general, una prerrogativa de la universidad, se imparta en una escuela separada del resto por tabiques estancos, como la Politécnica.

Dos ejemplos tomados de manera imparcial en dos momentos radicalmente opuestos de nuestra historia política, permitirán sin duda comprender, mejor que largas disertaciones, la rutina con la que queremos acabar y la nueva orientación que deseamos adoptar.
Antaño vimos como el Frente Popular se propuso acabar con el cuasi monopolio de la Escuela de Ciencias Políticas, auténtico invernadero de la administración superior. Políticamente, se trataba de una idea sana. Un régimen siempre tiene derecho a no reclutar a sus servidores en un medio cuyas tradiciones le son casi unánimamente hostiles. Pero ¿qué se les ocurrió a los hombres a la sazón en el gobierno? Habrían podido optar por instaurar un gran concurso de acceso a la administración civil, análogo al admirable examen del Civil Service británico y, como él, común a todas las ramas de la administración, basado ante todo en pruebas de cultura general, y que da gran cabida, gracias a la posibilidad de combinar libremente las opciones, a los intereses y curiosidades de los alumnos; como él, por último, preparado en universidades de espíritu más abierto. Prefirieron esbozar la creación de una nueva escuela especial: una nueva Escuela de Ciencias Políticas, aún más restrictiva que su rival...
El régimen de Vichy ha suprimido las Escuelas normales. Se trata sin duda alguna de una medida fundamentalmente política. Nadie podría llamarse a engaño ante los absurdos agravios que utilizó como coartada. Las Escuelas normales daban a los institutores, y volverán a darles de nuevo, una instrucción general y una formación técnica igualmente sólidas. Sin embargo, hay que convenir en que, al salir de estos centros, forzosamente un tanto replegados sobre sí mismos y con unos programas necesariamente rígidos, a las mentes jóvenes no les resultaría inútil recuperar el contacto con medios estudiantiles más heterogéneos, así como con formas de educación más críticas y versátiles. Sustituir la Escuela normal por una estancia en los liceos, como quiso Vichy, es un contrasentido. Los futuros maestros aprenden en ellos menos de lo que se les enseñaba mejor en la antigua Escuela. Pero no vería ningún inconveniente, por mi parte, en que, una vez reinstauradas las Escuelas normales, concluyeran su ciclo de estudios con un año de trabajo muy libre en las universidades.

Hace varias décadas que se estructura y reestructura sin cesar la enseñanza secundaria. Sin duda, las incoherencias grotescas de los tres últimos años no revelan más que la incapacidad profunda del régimen para crear o coordinar nada. Pero el desequilibrio se remonta más atrás. Responde a causas profundas. El antiguo sistema humanista ha pasado a mejor vida. No ha sido sustituido. Lo que ha provocado un profundo malestar, que se trasluce de muchas maneras. Siempre ha habido malos alumnos que, más adelante, se convertían en hombres instruídos y cultos. No creo equivocarme al afirmar que este caso, en nuestros días, ha dejado en absoluto de ser excepcional. A la inversa, muchos alumnos supuestamente buenos no volverán a abrir un libro una vez acabados los estudios. A decir verdad, ¿abrieron realmente en clase los libros por más páginas que las de los "pasajes escogidos"? Al mismo tiempo, la falta de afecto que sienten los jóvenes por la enseñanza es innegable. Soy bastante viejo para recordarlo: hace unos cuarenta años se iba al liceo con más alegría; se salía de él menos gustosamente. El éxito del movimiento de los "boy-scouts" se explica por muchas razones. Entre ellas figura en primera línea, que nadie lo dude, el fracaso de la educación oficial. En su panda o patrulla, el niño encuentra lo que cada vez le aporta menos el liceo o el colegio: un mayor espíritu de equipo, unos jefes más próximos a él, unos "centros de interés" más adaptados para seducir y fijar la espontaneidad de una inteligencia fresca.
En lugar de profundizar en estas críticas, quizás valga más exponer someramente cuáles son nuestros deseos.

Queremos una enseñanza secundaria sumamente abierta. Su función consiste en formar élites sin atenerse a criterios de origen o de fortuna. De modo que, desde el momento en que debe dejar de ser (o de reconvertirse en) una educación clasista, se impondrá una selección. Probablemente siga siendo necesario un examen de entrada, que deberá ser muy sencillo y adaptado a la ingancia: una prueba de inteligencia más que de conocimientos... o de capacidad de imitación como la de los loros. Subsistirán los exámenes para pasar de nivel. Pero no de un año a otro. Pretender juzgar a un niño o a un adolescente en función del trabajo de una decena de meses es conocer mal la psicología del crecimiento; mejor dicho, es negar la filosofía del crecimiento. ¡Cuánto puede variar el desarrollo de un niño de un mes a otro!
Queremos una disciplina más acogedora en clases menos numerosas; una disciplina ejercida por maestros y administradores a los que se les habrá enseñado al menos los rudimentos de esta psicofisiología cuya existencia acabo de recordar; que los institutores la aprendan; que los profesores de enseñanza secundaria dejen de tener derecho, como ocurre hoy (¡y no siempre se privan de ejercerlo!), a ignorarla de forma radical. En lugar de tratar de plegar al niño a un régimen implacablemente uniforme, se procurará cultivar sus aficiones, e incluso sus "chifladuras". La idea de "ocio dirigido" que se arrogó Vichy con el nombre de educación general, deformándola, podía haber resultado muy fecunda. Convendrá retomarla con la ayuda de un personal joven. La educación física ocupará un lugar destacado. Ajena a cualquier exceso ridículo, a cualquier admiración beata o malsana por un atletismo de élite, será ni más ni menos lo que debe ser: un medio de fortalecer el cuerpo y, por ende, la mente; una invocación del espíritu de equipo y la lealtad.
Solicitamos una gran libertad para combinar las materias en la enseñanza: una libertad que será tanto más sencilla por cuanto la supresión del corsé de los exámenes debe propiciar una gran variedad de iniciativas. ¿Somos plenamente conscientes de que, por culpa del examen final de bachiller, Francia es actualmente uno de los pocos países en el que cualquier experimentación pedagógica, cualquier novedad que no tenga de inmediato un carácter universal, están prohibidas en la práctica? La imposición universal de la obligatoriedad del latín es un sinsentido; tanto como la uniformidad de un programa de matemáticas demasiado avanzado, ante el que algunas mentes, que quizá haya que compadecer, pero jamás condenar, se rebelan de un modo espontáneo y natural. No nos proponemos en modo alguno acabar con la tradición humanista. El latín seguirá enseñándose, en perjuicio, como es natural, de las lenguas vivas. Su conocimiento resulta indispensable para cualquier disciplina del tipo histórico. Permite acceder a una literatura cuyos ecos distan de haberse apagado. Sobre todo, el aprendizaje de una lengua de carácter sintético es una gimnasia intelectual casi insustituible. Pero para que este estudio dé frutos, debe ser serio, por lo que se le ha de asignar un número de horas suficiente. En lugar de recitar torpemente sus textos, como ocurre tan a menudo hoy, más valdría que no se impartiera en absoluto; por encima de todo, en la educación hay que eludir los enfoques aproximativos. Por ello, pese al admirable valor estetico e intelectual del griego, temo que no pueda ser mantenido, salvo con carácter excepcional: una onza de latín, algunos granos de griego..., me quedo con el buen peso del primero. Por lo demás, no deberá sentirse falsa vergüenza por recurrir a las traducciones. Del liceo no debería salir ningún alumno que no hubiera tenido contacto con las grandes obras de la Antigüedad. Es cien veces preferible haber leído, en una traducción, el texto completo de 'La Odisea' o 'La Orestíada' que contentarse con explicar penosamente dos o tres docenas de versos. Un magistrado del siglo XVIII, según cuenta Tallemant des Réaux, cuando su hijo, que estudiaba con los jesuítas, le pidió que le enviara un ejemplar de la 'Leyenda dorada', le remitió en su lugar el 'Plutarco' de Amyot: "Hijo -le escribió en una nota-, aquí tienes la vida de los santos tal como la leen las personas honestas". Dejo al parlamentario su propia opinión sobre la hagiografía. Pero ¿quién no subscribe la que le merecía la literatura griega, aunque fuera conocida, como en el caso de Amyot en un ropaje francés?

Pedimos que la educación científica, que deseamos extensiva y profunda, deje de lado con determinación lo que no es más que objeto de aprendizaje técnico. La finalidad de la enseñanza secundaria es formar espíritus y no ingenieros, químicos o agrimensores antes de tiempo. Estos especialistas encontrarán más adelante las escuelas que necesitan. Desearíamos que, sobre todo hasta la edad de catorce o quince años, se concediera una importancia mucho mayor que en el pasado a las disciplinas de la observación, entre las cuales la botánica, practicada sobre el terreno, parece destinada a ocupar un lugar preeminente. Rogamos a los matemáticos que recuerden que la función principal de la enseñanza secundaria, por ejemplo en la geometría, es mucho menos la acumulación de conocimientos (un gran número de los cuales serán en un futuro perfectamente inútiles para el conjunto de los alumnos) que un maravilloso instrumento para aguzar el raciocinio. Opinamos que pueden aligerarse de manera considerable los programas de estudios de asignaturas como la química, en los que la cantidad de fenómenos expuesta es excesiva.
Pedimos que, mediante una enseñanza de la historia y la geografía entendida en sentido amplio -personalmente añadiría, al menos en el caso de la historia: totalmente refundida-, se intente dar a nuestra juventud una imagen verídica y global del mundo. Evitemos reducir la historia, como se ha tendido a hacer últimamente, a los acontecimientos exclusívamente políticos registrados en una Europa muy cercana en el tiempo. El pasado remoto imbuye del sentido y el respeto de las diferencias entre los hombres, a la vez que despierta la sensibilidad a la poesía de los destinos humanos. En el presente, a un futuro ciudadano de Francia le es más útil hacerse una imagen justa de las civilizaciones de la India o de China que conocer de memoria el conjunto de las medidas en virtud de las cuales el "Imperio autoritario" se transmutó en un "Imperio liberal". Aquí también, como en las ciencias físicas, se impone una elección radicalmente nueva.

En resumen, pedimos una revisión razonada y exhaustiva de los valores imperantes. La tradición francesa, incorporada en un largo temario pedagógico, nos es muy cara. Queremos conservar sus aportaciones más preciosas: su gusto por la humanidad; su respeto por la espontaneidad espiritual y la libertad; la continuidad de las formas del arte y el pensamiento que constituyen el caldo de cultivo esencial de nuestro espíritu. Pero sabemos que, para serle verdaderamente fieles, nos está exigiendo que la perpetuemos en el porvenir.

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"Si salgo de ésta, volveré a mis clases"
Marc Bloch a sus compañeros de la Resistencia.




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Saludos