"La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá sea
igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente" M. Bloch
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miércoles, 8 de agosto de 2012

Camus rebelado


Terminado de leer el excelente libro de Albert Camus 'The Rebel' (L'Homme révolté, 1951) en una edición británica, paso a comentar de qué trata el libro y a traer, como acostumbro, algún fragmento de entre los que me llamaron especialmente la atención. A continuación podréis decidir si, personalmente, os interesa su lectura.

No es una novela, sino un ensayo; sobre filosofía política, diría yo. Camus se pregunta sobre qué dio origen a los totalitarismos del siglo XX. Se remonta en su explicación a la Revolución francesa y Saint-Just, a autores como Sade o Dostoyevsky, al romanticismo, a los terroristas rusos de finales del XIX y principios del XX, a la "muerte" de Dios y al nihilismo, a Nietzsche y su influencia, al pensamiento de Hegel y al de Marx y su interpretación posterior, a cómo el socialismo promete un paraíso, en un futuro indeterminado, que llega a justificar los medios más perversos. Se habla de Hitler y se habla de Stalin. Se habla del paralelismo que presentan los sistemas capitalista y socialista en el mundo bipolar de la Guerra Fría, y del peligro nuclear que pende sobre toda la humanidad. De cómo, finalmente, la revolución acaba por apartarse de las aspiraciones de la rebelión que fue su origen, traicionándola. El mismo Camus deja claro el objeto de la obra: "Uno puede pensar que el período que en unos cincuenta años exilia, esclaviza o mata a setenta millones de seres humanos puede únicamente, y con razón, ser condenado. Creemos que es menester, además, comprenderlo".

Hecha la pequeña presentación del contenido, paso a transcribir el fragmento prometido. Este libro es de los que se presta a ser continuamente subrayado y/o anotado (maltratado, diría más de uno), dada la cantidad de frases y pensamientos geniales o muy destacables en que abunda. El "recorte" que os traigo se encuentra en mi edición en la página 248 y posteriores, ya casi hacia el final del libro. Decía al principio que se trata de una edición británica: efectívamente, me hice con el ensayo en una preciosa librería de viejo de Glasgow. Mi inglés no es el mejor, la traducción es un poco libre (prefiero emplear un castellano atractivo antes que realizar una sustitución literal y ajustada del verbo inglés; que a su vez es traducción del original francés, en cualquier caso), pero mantendré el "espíritu" de cada frase, sin cambiar en ningún caso la idea que Camus quiso transmitir. 
En fin, sin más preámbulo, habla el filósofo:

"...ya es hora de decir, provisionalmente, que la más extrema forma de libertad, la libertad para matar, no es compatible con los motivos de la rebelión. La rebelión no es en ningún caso una demanda de libertad absoluta. Al contrario, la rebelión pone a la libertad absoluta en tela de juicio. El objeto de su ataque es justamente el poder ilimitado que autoriza al superior [entiéndase en la oposición amo/esclavo, propietario/obrero, etc] a violar la frontera prohibida. Lejos de demandar una independencia general, el rebelde desea el reconocimiento de que la libertad encuentra sus límites allá donde topa con el ser humano (...). El rebelde demanda indudablemente un cierto grado de libertad para sí mismo; pero en ningún caso demanda el derecho de destruir la existencia y libertad de otros. Él no humilla a nadie. La libertad que reclama, la reclama para todos; la libertad que rechaza, a todos se la niega. No se trata únicamente del esclavo contra el amo, sino también del hombre contra el mundo de esclavos y amos. (...) El poder ilimitado no es la ley única. Es en el nombre de otro valor que el rebelde afirma la imposibilidad de libertad absoluta, mientras clama para sí mismo la libertad relativa necesaria para que dicha imposibilidad sea reconocida. Toda libertad humana, en sus mismas raíces, es pues relativa. (...)

Es posible entonces afirmar que la rebelión, cuando desemboca en destrucción, es ilógica. Clamando por la unidad de la condición humana, es una fuerza de vida y no de muerte. Su más profunda lógica no es de destrucción: es una lógica de creación. (...) La pasión nihilista, sumada a la falsedad e injusticia, destruye, en su furia, estas demandas antiguas, privando a la rebelión de sus más convincentes razones. Mata, en la profunda convicción de que este mundo está dedicado a la muerte. Consecuencia de la rebelión es, al contrario, el rechazo a legitimar el asesinato ya que la rebelión es, a priori, una protesta contra la muerte. 
Pero si el hombre fuera capaz de introducir, enteramente por su mano, unidad en el mundo; si pudiera establecer un reino, por él mismo, de sinceridad, inocencia, y justicia: sería el mismo Dios. Si pudiera hacerse, ciertamente, ya no habrían más razones para la rebelión. Si la rebelión existe es porque la falsedad, la injusticia y la violencia forman parte de las condiciones en que el rebelde vive. No puede, por esta razón, decidir absolutamente no matar o mentir sin renunciar a su rebelión -aceptando entonces, de una vez y para siempre, la maldad y el asesinato que le rodean. Pero tampoco puede aceptar matar y mentir, desde el momento en que el razonamiento inverso que justificaría el asesinato y la violencia también destruiría la razón de su insurrección. Es por esto que el rebelde no puede nunca encontrar la paz. Conoce lo que está bien y, a pesar suyo, hace el mal. (...) En cualquier caso, si no siempre es capaz de no matar -ya sea directa o indirectamente-, siempre puede poner su convicción y pasión en trabajar por disminuir las ocasiones de asesinato a su alrededor. (...) Si finalmente se ve forzado a matar, él mismo aceptará la muerte. Fiel a sus orígenes, el rebelde demuestra mediante el sacrificio que la libertad real no es libertad para asesinar sino libertad para enfrentar la propia muerte. Al mismo tiempo, alcanza el honor en términos metafísicos. Es entonces cuando Kalyayev sube al cadalso, desde donde visiblemente muestra a todos sus camaradas el límite exacto en el cual el honor del hombre empieza y acaba".

No está mal... En este fragmento, Camus muestra su visión ideal de lo que debería ser el rebelde y su rebelión, muy lejos de aquello en lo que históricamente la rebelión ha terminado transformándose, demasiado a menudo: un "movimiento" en el que unas élites revolucionarias se perpetúan y matan en mor de un paraíso prometido, cínicamente, sin por supuesto aceptar esos límites a su propia libertad, ni la muerte propia a cambio de la ajena. La rebelión deja de existir, deja de ser; ya no es sino voluntad de poder e imperio.

Acabo con algunas frases más, que pueden encontrarse en el libro:

"Un fin que requiera medios injustos no es un fin justo". Atribuída a Karl Marx. Al menos en el momento de escribir estas líneas comulgó con el pensamiento de Camus.
"Si nos decidimos a rebelarnos, debe ser porque hemos aceptado que la sociedad humana tiene algun valor positivo. (...) La rebelión no puede existir sin una extraña forma de amor". Palabras de Herbert Read, en la introducción previa a la obra. Precioso.
Y estas de Camus:
"La política no puede ser religión. De lo contrario, no es sino Inquisición".
"El arte y la rebelión sólo morirán con la muerte del último hombre en la tierra".
"La generosidad real respecto al futuro radica en dárselo todo al presente". Podríamos conectar esta sentencia con la anterior frase de Marx y situarla contra aquellos que, prometiendo el futuro paraíso terrenal, consienten -o promueven- el sufrimiento de las generaciones presentes.

En fin, un libro muy interesante. Por mi parte, me lanzo de cabeza a leer otras obras de Camus. Como pensador y escritor promete no dejar indiferente.

desde http://malditovivant.files.wordpress.com



Saludos

jueves, 12 de enero de 2012

"El poder de los sin poder", por Václav Havel

Ayer mismo terminé de leer este libro del que fue dramaturgo, disidente durante el control comunista, último presidente de Checoslovaquia y primero de la República Checa: Václav Havel, recientemente fallecido.
    No esperéis las memorias de un perseguido. Se trata de un ensayo sobre la manera en su opinión ideal de oponerse a lo que él llamaba postotalitarismo (el régimen construido en la mentira colectiva, cuya coartada es un elaborado ordenamiento jurídico, con un aparato represivo temible y temido), mediante la vida en la verdad, actuando desde el contexto prepolítico de la sociedad (la vida y la existencia de cada uno, y de los que le rodean). Es un tanto filosófico, sin duda.

   El libro empieza con el ejemplo de un frutero que cuelga en los cristales de su negocio, junto a los precios del producto, un gran cartel con el eslogan "¡Proletarios de todo el mundo, uníos!". ¿Por qué lo hace? ¿Para demostrar un sentimiento propio? ¿Porque realmente cree en lo que dice el eslogan y en el efecto que pueda tener, desde una frutería cualquiera de la Praga de los años setenta? Más bien lo hace porque así lo tiene que hacer, porque así lo ha hecho siempre, porque así lo hacen todos y para ahorrarse problemas. Dice Havel:
La ideología -como coartada-puente entre el sistema y el hombre- llena el abismo entre los planes del sistema y los planes de la vida [de cada individuo]; da a entender que las pretensiones del sistema derivan de las necesidades de la vida: es una especie de mundo de la "apariencia" que se expande como realidad. 
   Nos dice que el eslógan que las autoridades entregan al frutero junto a sus frutas y verduras es un signo y transmite un mensaje preciso aunque secreto, que diría como sigue: "yo, tendero de verduras XY, estoy aquí y sé lo que tengo que hacer; mi comportamiento es el esperado, soy de fiar y no se me puede reprochar nada; obedezco y, por lo tanto, tengo derecho a una vida tranquila". Un mensaje que se dirige a "la cúpula", a los superiores de los tenderos de verduras, y a los posibles delatores. Aunque no sin riesgos, aquel que practicase la vida en la verdad sería aquel que no cumpliera con este mundo de la apariencia que es la ideología que mana desde el sistema, en su vida diaria, en sus relaciones... Aquel músico que compusiese letras de canciones que escapasen a la ortodoxia del régimen, aquel profesor que enseñase a sus alumnos según su propia conciencia, aquel que ante un juicio exigiese el cumplimiento de cada punto de la legalidad del sistema (muy elaborada, pues éste se justifica a través de un complejo ordenamiento jurídico) a rajatabla, o el frutero que no colgase el eslogan del cartel sin reflexionar ante lo que esa acción significa. 
 
Václav Havel (http://www.biografiasyvidas.com)
Pues bien, el libro desarrolla todo este argumento, esta crítica al sistema de las "democracias populares"; y la que es su forma favorita para minar, con constancia y sin sobresaltos ni violencias, la mentira del sistema.
  Havel escribió este ensayo en 1978, al poco de firmar junto a otros la Carta 77 (varias veces mencionada en el libro), en protesta por la detención de los miembros del grupo underground "Plastic People of the Universe"; bastante antes de surgir Foro Cívico o las "revoluciones de terciopelo".
 Si los libros con un fondo filosófico no son de vuestro agrado, no os lo recomiendo; pero si no os importa (o aun os gusta), y buscáis un documento que refleje el ambiente post Primavera de Praga y pre "revoluciones de terciopelo", desde la pluma de uno de sus principales protagonistas, echarle un vistazo.

No puedo cerrar esta entrada sin hacer referencia a unas cuantas frases (hacia el final del libro, pp.119-120) que me han llamado la atención por su actualidad, como me ha pasado en entradas anteriores, pese a que las separen de nuestros días más de 30 años. 
  Tras mencionar a Ortega y Gasset y su "Rebelión de las masas" (otra obra muy recomendable, con ecos de actualidad pese a que fue escrita en la época final de Primo de Rivera), Havel nos deja reflexiones como estas:

El sistema postotalitario es sólo un aspecto -drástico y por eso más iluminador sobre su verdadero origen- de esta incapacidad general del hombre moderno para ser "dueño de la situación"; (...) la mentira, de la que es su espejo, es sólo una de las variantes de la mentira esencial del hombre moderno. La crisis planetaria de la condición humana afecta tanto al mundo occidental como al nuestro (...). Heidegger habla explícitamente de 'crisis de la democracia'. [...]
  No parece que las democracias parlamentarias tradicionales sean capaces de proponer el modo de hacer frente (...) a la autocinesis de la civilización tecnológica y de la sociedad industrial de consumo; también a ellas les arrastra su torbellino (...); sólo que el modo con que manipulan al individuo es infinitamente más sutil y refinado que el brutal del sistema postotalitario. Pero todo ese complejo estático de los partidos políticos de masas, esclerotizados, llenos de verborrea y cuya finalidad política acaba en ellos mismos, que dominan con su aparato de profesionales y vacían a los ciudadanos de cualquier responsabilidad concreta y personal; (...); todo el omnipresente 'diktat' del consumo, de la producción, de la publicidad, del comercio, de la cultura consumista (...), todo esto (...) difícilmente puede ser considerado como la vía futura que llevará al individuo a reencontrarse a sí mismo.

Havel buscaba -o esperaba- encontrar esa vía alternativa para su propio país, para cuando las "democracias populares"  hubiesen llegado a su fin, pero no creía que la alternativa mejor fuese nuestro sistema, como habéis visto arriba. "Considero el viraje de la atención política hacia el individuo concreto como algo sustancialmente más profundo que la simple vuelta a los mecanismos habituales de la democracia occidental o -si se quiere- burguesa". Aun así, fue presidente de una de estas democracias "al uso", se opuso a la secesión de Eslovaquia, promovió el ingreso en la OTAN de la República Checa y de los demás países del antiguo Pacto de Varsovia... Se conformó en resumen con los "mecanismos habituales" de las democracias, aunque tal vez no tuvo más remedio. No conozco suficientemente la historia checoslovaca ni la biografía de Havel como para emitir un juicio sobre todo esto. En cualquier caso su obra, su pensamiento y su actuación durante las "revoluciones de terciopelo" quedan ahí; ya forman parte de nuestra historia reciente.

Saludos

viernes, 8 de octubre de 2010

Las tres conferencias: Teherán, Yalta, Potsdam (III)

POTSDAM

La última de las tres Conferencias tuvo lugar entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945. Contiene ésta elementos para ser considerada una Conferencia de Paz, al menos si buscamos parangón con la de Versalles.
Postdam se celebra cuando ya ha terminado la guerra en Europa -y a Europa se refieren los protocolos- y en ella se ratifica la victoria. En contra, hay que hacer notar el espíritu revanchista que anima a los reunidos ,que se advierte, incluso, en el lugar elegido para la reunión: el palacio de Sans-Souci, en los arrabales de Berlín, levantado por orden de Federico el Grande y en el que Hitler había proclamado la Constitución del III Reich en 1933.
Se deben tener en cuenta tres importantes pilares que en cierta forma determinaron lo que sería la última Conferencia de la guerra:

-Las ausencias
Aunque entre Yalta y Potsdam apenas distan cinco meses, los participantes eran distintos -excepto en el caso ruso- y ésto era importante dado lo acusado del personalismo político en la época.
Roosevelt había fallecido el 12 de abril, sin poder ver culminadas sus dos grandes ambiciones: el final de la guerra y la creación de las Naciones Unidas. Le sustituyó, tal y como prevé la Constitución estadounidense, el vicepresidente Harry Solomon Truman, ex camisero de Mossouri, aupado a los más altos cargos políticos gracias a las actividades del gángster Prendergast en el nada limpio Tammany Hall.
Truman estaba dotado de cierto olfato político, y los norteamericanos le tienen calificado como uno de los grandes presidentes. Quizá estimulado por la opinión pública estadounidense, el nuevo estadista estimaba que Roosevelt había actuado con blandura y que la mejor manera de tratar a los soviéticos era con mano firme. Así, su primera entrevista con Molotov no fue un modelo de diplomacia, hasta el punto que el ministro de Exteriores soviético le dijo: 
-Nadie me ha hablado así en toda mi vida
Y Truman le contestó rápidamente:
-Cumplan los acuerdos y nadie le hablará así.

Por otro lado, el miedo de Winston Churchill a las elecciones, ironizado por Stalin, resultó profético. Olvidados de la grandeza del premier en los momentos decisivos de la guerra, los electores le dieron la espalda y otorgaron el triunfo a los laboristas. El nuevo primer ministro, Clement Attlee, cuyo desconocimiento de política exterior era comparable al de Truman, sustituyó a Churchill en plena Conferencia, con las consecuencias previsibles de tan precipitada decisión.

-La realidad bipolar:
Los indicios ya apuntados en Teherán y Yalta, afloraron en Potsdam. Los últimos compases de la guerra habían estado marcados por la potencia material de USA y la avalancha del Ejército Rojo desde el este. Churchill, dado el más humilde papel de los británicos en los últimos coletazos de la guerra europea, tuvo que actuar en Postdam con prudencia: el Reino Unido de Gran Bretaña ya se había descolgado. Estados Unidos y la URSS, auténticos vencedores de la SGM, quedaban enfrentados con las siguientes posiciones previas:

· Estados Unidos pretendía:
- La consolidación de un Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de los Tres Grandes para arbitrar las soluciones presentes y futuras.
- La liquidación de la política alemana del III Reich, detonante de la SGM.
- La liquidación de la vieja política italiana y el estudio de sus nuevas estructuras.
- La ejecución inmediata de los acuerdos de Yalta en referencia a los territorios liberados de la ocupación nazi.

· Cuanto a la postura de la URSS:
- Estudio de los territorios que habían de someterse a la tutela soviética.
- Absorción de los países satélites.
- Intervención, por la fuerza, para liquidar regímenes contrarios a su visión de la política (consideración muy especial al caso de España).
- Estudio de la zona internacional de Tánger, para terminar con los beneficios de la internacionalización.
- Estudio de los mandatos de Siria y Líbano.
- Polonia y sus fronteras, a expensas del territorio alemán.
- Reparto de la Marina, de guerra y mercante, de los alemanes.
- Estudio de las reparaciones a pagar por Alemania.

Comparando los dos planes, se observa que la alternativa era clara: o choque frontal o, con suerte, un perfecto diálogo de sordos.
Anexiones de la URSS en Europa (click para agrandar)

-Las segundas intenciones:
Ni USA ni URSS manifestaban en los planteamientos todo su juego, y las intenciones ocultas eran más importantes que las manifestadas. Stalin pretendía olvidar los acuerdos de conferencias anteriores y poner en práctica desde ya una política de fuerza y hechos consumados.
El caso de Truman era más complejo, pues a su llegada a la Casa Blanca había sido informado del proyecto de la bomba atómica (tal era el secreto que ni siquiera él, como vicepresidente, tenía idea alguna del hecho).
El mismo día que se iniciaron las tareas de Potsdam recibió Truman el siguiente mensaje cifrado: El niño ha nacido de manera satisfactoria. El presindente tenía en su poder una baza que jugar con los criterios de dureza con que había decidido tratar a los soviéticos.
Stalin jamás dijo públicamente que no estaba dispuesto a cumplir los compromisos. Sencillamente, no los cumplía. No quiere ésto decir que los norteamericanos no estuvieran al tanto. Truman fue advertido de la situación por su secretario de Estado, Edward Stettinius, y por el embajador en Moscú, Averell Harriman. En cuanto Truman supo la noticia de la nueva bomba, se la confió a Churchill, y ambos estuvieron de acuerdo en que debían informar al  georgiano. Truman relata en sus Memorias que el día 24 -una semana después de estar reunidos-, ...señalé de pasada a Stalin que poseíamos una nueva arma cuya potencia de destrucción era excepcional, pero el jefe de Estado soviético no pareció interesarse demasiado por la noticia. Se contentó con decir que estaba dichoso por saberlo y que esperaba que haríamos buen uso de ella contra los japoneses.
Por supuesto Stalin se había interesado por la noticia, pero no lo demostró. No en balde Eden ha dejado escrito en sus Memorias que el mariscal de la URSS era el hombre perfecto para una negociación. Y, naturalmente, de inmediato dio órdenes para que se intensificase el proceso de espionaje que ya estaba en marcha desde tiempo atrás.

Resumen del Acuerdo de Potsdam

Sus más importantes apartados son:

Respecto a Alemania. Los aliados renuncian al principio de desmembramiento de Yalta. Pero le restan el 24% de su territorio en favor de Polonia, que adquiere la zona situada al este de la linea Oder-Niesse, y de la URSS, que se anexiona Königsber y el norde de Prusia Oriental.
Se establece el Consejo de control aliado con sede en Berlín, que asume la autoridad de los Cuatro -USA, URSS, Reino Unido y Francia- y se encarga del desarme definitivo de los alemanes. Otras competencias del Consejo (anexo incluído sobre este punto) son:
-Desnazificación; se crea un Tribunal militar internacional para juzgar a los principales criminales de guerra y alentar los procesos entablados contra seis millones de antiguos miembros del partido nacionalsocialista.
-Democratización de la nueva Alemania en lo que afecta al sistema judicial, escolar, etc.
-Supresión del exceso de concentración de poder económico: carteles, konzerns, etc.
-Limitación de la producción, especialmente industrial.
-El restablecimiento de la autonomía local, lo que significa la recreación de los länder.
-La garantía de las libertades en función de las necesidades de la seguridad militar.
-La ocupación de los bienes alemanes en el extranjero.
-El desmontaje de fábricas, evaluándolas en el concepto de reparaciones. Se calculaban éstas, de acuerdo con el critero de Stalin en Yalta, en 20 000 millones de dólares, repartidos así: 50% para URSS; 14% para Reino Unido; 12.5% para USA; 10 % para Francia y el resto, sin especificar.

Con respecto a Austria, los aliados eximen a ésta de reparaciones, pero queda sometida a la autoridad de una comisión aliada con sede en Viena.

Cambios en Europa y división de Berlín (click para agrandar)

Las tropas británicas y soviéticas, que ocupan Irán desde 1941, deben evacuarlo de inmediato. Pero Stalin, que quería establecer una República Soviética en el Azerbaiján, no evacuó el territorio hasta 1946.
Cuanto a los importantes estrechos del Bósforo y los Dardanelos, deben celebrarse negociaciones turco-soviéticas sobre la revisión de la Convención de Montreux (1936), ya citada, en favor de la URSS.
En Marruecos, las tropas deben evacuar Tánger, incorporada desde 1940 al Marruecos español, y la zona volverá a tener su estatuto internacional con la participación de representantes norteamericanos y soviéticos.
No era ésta la única mención que se hacía a España. A propósito de la recién creada ONU, se decía que los tres Grandes no apoyarán la candidatura del presente Gobierno español. Este gobierno, establecido con el apoyo de potencias del Eje, no posee -vistos sus orígenes, naturaleza, su pasado y estrecha vinculación con los países agresores- las calificaciones requeridas para justificar esta admisión. Pero diez años después España, que no había cambiado de Gobierno, ingresaba en las Naciones Unidas.

Quizá sorprenda no encontrar en los documentos de Postdam una referencia al Japón. Stalin prometió en Yalta que la URSS declararía la guerra a los tres meses de acabada la guerra europea. Alemania firmó su rendición en Compiegne el 7 de mayo de 1945 y su rendición incondicional al díoa siguiente. Los rusos declararon la guerra a Japón el 8 de agosto, exactamente tres meses después. Y la suerte favoreció a la URSS. 
Estados Unidos lanzó su primera bomba sobre Hiroshima el 6 de agosto, la segunda en Nagasaki el día 9. El acta de rendición del Imperio del sol naciente lleva fecha del 14 de agosto del 45, y fue firmada por los Altos Mandos militares japoneses y Mac Arthur a bordo del Missouri (un impensado homenaje a Truman, que nació en el Estado con el mismo nombre), el 2 de septiembre.
Los soviéticos no tuvieron que hacer esfuerzo alguno en su guerra contra Oriente, de facto. Pero de derecho, habían participado en la victoria y podían reclamar -como hicieron- todas las ventajas que habían solicitado en Yalta como cindiciones.

Nuevas fronteras de Polonia (click para agrandar)

Los resultados de Potsdam fueron criticados en USA por, entre otros, Summer Welles, una de las voces más autorizadas del Departamento de Estado. Éste afirmaría: Es una temerosa retirada de la posición que Roosevelt había asumido con firmeza en Teherán y Yalta en favor de la creación de Gobiernos representativos y libremente elegidos en Europa, considerados como salvaguardia esencial de la paz futura.
Esta era la palabra presuntamente olvidada: paz. No hubo una conferencia de la paz -como Churchill pensaba en el 42- y sí tres remedos de negociación que prepararon el camino para que los aliados de la Segunda Guerra Mundial se convirtieran, poco a poco, en rivales de el nuevo período de la Guerra Fría.

Movimientos de población tras la SGM (click para alargar)


*ANEXO: La ocupación de Alemania*
[...] 3. Los objetivos de la ocupación de Alemania que el Consejo de Control no deberá perder de vista, son:

I. El desarme completo y la desmilitarización completa de Alemania, y la eliminación o el control de todas las industrias alemanas que pudiesen servir para la producción de guerra. Con estos fines:
a) Todas las fuerzas terrestres, navales y aéreas alemanas, las SS, SA, SD, así como la Gestapo, con todas sus organizaciones, sus estados mayores y sus instituciones, comprendido el Estado Mayor General, el cuerpo de oficiales, el cuerpo de reserva, las escuelas militares,las asociaciones de antiguos combatientes y todas las demás organizaciones militares o paramilitares, así como todos los clubes o asociaciones que contribuyan a mantener viva la tradición militar de Alemania, serán completa y definitivamente suprimidos, de manera que se impida para siempre la resurrección o la reorganización del militarismo alemán y del nazismo.
b) Todas las armas, municiones y todo el material de guerra, así como todos los medios especialmente destinados a su producción, serán puestos a disposición de los Aliados o destruídos. La conservación o la producción de aparatos aeronáuticos, municiones y material de guerra de todo tipo serán prohibidos.

II. Inculcar al pueblo alemán la convicción de que ha sufrido una derrota militar total y que no puede escapar a la responsabilidad de las desgracias que se han ocasionado, dado que sus métodos implacables de guerra y la resistencia fanática de los nazis han destruído la economía alemana y han hecho inevitable el caos y el sufrimiento.
III. La supresión del partido nacional-socialista y de las organizaciones afiliadas o que están bajo su control, la disolución de todas las instituciones nazis, la seguridad de que no revivirán bajo forma alguna y la oposición a toda actividad o propaganda nazi o militarista.
IV. La preparación de la eventual reconstrucción de la vida política alemana sobre una base democrática y la eventual cooperación pacífica de Alemania en la vida internacional.

4. Todas las leyes nazis que constituían la base del régimen hitleriano o que establecían discriminaciones fundamentándose en motivos de raza, de creencia o de opinión pública, serán derogadas. No se tolerará ninguna discriminación de este orden, legal, administrativa o de cualquier otro tipo.
5. Los criminales de guerra y los individuos que han participado en los planes o en la ejecución de las empresas nazis, tendentes o conducentes a atrocidades o a crímenes de guerra, serán detenidos y sometidos a juicios. Los jefes nazis, los adherentes influyentes del partido y los altos dignatarios de las organizaciones y de las instituciones nazis, así como todas laspersonas peligrosas para la ocupación aliada o para los objetivos que propone, serán detenidas o internadas.
6. Todos los miembros del partido nazi que han participado en su actividad no sólo por su adhesión nominal y todas las demás personas hostiles a los proyectos aliados serán excluídos de las funciones públicas o semipúblicas y de todas las situaciones que impliquen responsabilidades en las empresas privadas importantes. Estos individuos serán reemplazados por personas que, en razón de sus cualidades políticas y morales, sean juzgadas capaces de ayudar al desarrollo de verdaderas instituciones democráticas en Alemania.
7. La educación alemana será controlada de forma que elimine completamente las doctrinas nazis y militaristas y que permita el feliz desarrollo de las ideas democráticas.
8. El sistema judicial será reorganizado de conformidad con los principios de la democracia, de la legalidad de derechos para todos los ciudadanos, sin distinción de raza, nacionalidad o religión.
Conferencia de Postdam, 1945

Fuentes:

·Hemos seguido principalmente el excelente artículo del periodista Pablo J. de Irazazábal "Las tres conferencias de la paz" para el número 19 de Siglo XX Historia Universal titulado 'La paz virtual. Planes para después de una guerra'. Historia 16. Octubre 1984. Prácticamente se trata de una selección y resumen con algunos aportes de nuestra mano; pero el grueso del trabajo, así como de las opiniones que sobre las distintas personalidades en el texto se transmite, son de Irazazábal.
·Hemos acudido también al segundo volumen de las Memorias de Churchill (la versión reducida de dos volúmenes) sobre el período de la Segunda Guerra Mundial, titulado 'El triunfo y la tragedia'.
·Por último, uno de los mapas y el documento anexo vienen del manual "Contemporánea. La historia desde 1776", de Miguel Artola y Manuel Pérez Ledesma, Alianza Editorial. 2005.
·El resto de mapas se incluyen en el mismo número de Historia 16. Las imágenes son extraídas de Internet, e incluyen el link bajo las mismas y/o se puede averiguar haciendo click encima.

Fin del trabajo.

Saludos

martes, 5 de octubre de 2010

Las tres conferencias: Teherán, Yalta, Potsdam (I)

Os acerco esta vez un tema de gran trascendencia política, diplomática y geoestratégica, además de causante de tragedias humanas dificilmente calculables y que no trataremos aquí.
Así que, en varias entregas, hablaré de estas tres conferencias que los...¿tres? Grandes mantuvieron.
Las fuentes aparecerán al final, cómo no. Allá vamos...
(desde http://www.1y2gm.com/historia-general-f20/las-tres-conferencias-teheran-yalta-postdam-t3024.htm#25846)
---------------
***
Sir Winston Churchill escribía, en 1942, a propósito de ciertas pretensiones soviéticas: No se puede establecer un trazado de fronteras antes de la conferencia de paz... Sé que el presidente Roosevelt es tan categórico como yo en lo que se refiere a este tema.
Hablar de conferencia de paz significaba establer cierto paralelismo entre la Segunda y la Primera Guerra Mundial y creer que, cuando llegase el triunfo aliado -del que no dudaban- habría algo similar a la Conferencia de Versalles. Churchill olvidaba las críticas a Versalles y a la Sociedad de Naciones, como la que sobre la segunda aseveraba: La excesiva democracia de la SDN ha sumido a ésta en una falta de efectividad que ha sido el principio de su fin.. De hecho, el Tratado de Paz con Alemania nunca se firmó.
La Gran Conferencia de la Paz, el rito que debiera haber puesto fin a la guerra, fue sustituida por una serie de conferencias parciales, fijadas y celebradas sin tener aparentemente en cuenta el desarrollo de las operaciones bélicas. No estarían en estas conferencias los representantes de todos los países que combatían en el bando presumiblemente vencedor, sino solamente los que se autodenominaban -sin dejar por ello de serlo- Grandes.
Churchill tuvo la primera prueba de que se estaba jugando a una política de hechos consumados en Teherán (capital iraní), durante la reunión que mantuvieron el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, el soviético Iosif Stalin y el propio premier británico. Se trataba en resumen de dialogar sobre el modo de conseguir la victoria más rápidamente.

TEHERÁN

El lugar elegido para esta conferencia no parecía ni con mucho el más adecuado. Teherán había sido cuartel general del espionaje alemán y no se tenía la seguridad de que éste hubiera sido completamente exterminado. Vyacheslav Molotov afirmó, incluso, que se había descubierto una conjura para asesinar a uno de los Tres Grandes durante su permanencia en la capital persa (ver más aquí). Stalin no obstante se mostró inflexible. No quería alejarse mucho de Moscú y había fijado como límite para la reunión cualquier punto desde el cual pudiese volver en veinticuatro horas a la capital soviética.
Otro asunto era la parálisis de Roosevelt, cuando la embajada soviética y la estadounidense estaban muy distantes entre sí. La británica y la soviética en cambio estaban cercanas. Stalin propuso y consiguió que el presidente de los USA fuese su huésped. Se consumaba así el acercamiento entre los representantes de la URSS y Estados Unidos y el distanciamiento de ambos respecto a Winston Churchill, quien no era tan ciego como para no darse cuenta de lo que ésto significaba. Así, escribió Raymond Cartier: Los Tres Grandes eran iguales sólo de cara al protocolo... Churchill, que no era querido, fue tratado como una entidad secundaria... Incluso sufrió un desplante por parte de Roosevelt cuando invitó a éste a cenas "a dos". Roosevelt le respondió que no quería dar a Stalin la impresión de que ingleses y americanos estaban de acuerdo contra él. Pero luego, todos los días, el presidente y Stalin tenían conversaciones de las que era excluído Churchill. Sobre todo cuando se hospedaban juntos.

No hubo en Teherán una metodología de trabajo. Sería ésto característico en las reuniones de los Grandes, pero nunca de manera tan clara como aquí. El presidente norteamericano se jactaba de que aquello fuese un comadreo político y perscindió por completo del consejo de los setenta y siete asesores que le acompañaban. Stalin no hizo comentario alguno sobre la evidente desorganización. Él mismo la provocaba, convencido de que le era más interesante sondear a sus aliados que comprometerse con ellos. La simplicidad de algunos momentos nos impresionaría hoy conociendo las consecuencias de todo ello, como cuando Churchill manejaba tres cerillas para explicar al dictador soviético la configuración de la frontera polaca de posguerra.


Los Tres Grandes en Teherán (http://www.historyplace.com)

Mas era Alemania, por encima de todo, la que había convocado a la negociación a los tres grandes. Introducida la materia, se manifestó la única unanimidad de la Conferencia: el exterminio de los alemanes.
Aunque Anthony Eden, desde su posición de segundo en la delegación británica, quiso hacer un distingo -sería ridículo identificar la pandilla de Hitler con el pueblo alemán, con el Estado alemán. La historia demuestra que los Hitler vienen y pasan, mientras que el pueblo, el Estado alemán, permanece-, su voz no fue escuchada.
Si acaso, Churchill y Roosevelt parecían admitir grados de culpabilidad. El premier creía que Prusia debía ser tratada con mucha más dureza. El norteamericano propuso el plan de la división de Alemania, según este esquema:
Cinco regiones autónomas: Prusia; Hannover y el noroeste; Sajonia y la región de Leipzig; Hesse-Darmstadt, Hesse-Kassel y la zona sur del Rin, y Bavierra y Baden-Würtenberg. Dos territorios bajo tutela de las Naciones Unidas: Kiel, su canal y Hamburgo, y el Sarre y el Ruhr. (esta división tenía consideraciones de orden industrial)
Stalin zanjó la cuestión: los alemanes son todos iguales. A lo que se adhirió sin muchas consideraciones Roosevelt, añadiendo que, tarde o temprano, volverían a unirse.

La unidad a la que nos hemos referido en el exterminio (entiéndase no como un exterminio físico de la población, sino como un finiquitar el Estado alemán, acabar con la posibilidad de un resurgimiento germano) llevó al dictador soviétivo a un exceso verbal que molestó a Churchill y se liquidó con un chiste de dudosa gracia -permítaseme incluir la anécdota.
Stalin, en uno de los numerosos brindis con vodka, levantó su copa por el fusilamiento de 50 000 oficiales alemanes. Churchill califico aquello de indignidad. Y Roosevelt intentó salir del paso diciendo: ¡Bueno! ¡Brindemos sólo por la muerte de 49 500!.
También -no hay que olvidar- se suscitó el tema de la Operación Overlord.

En el comunicado oficial de la Conferencia de Teherán se decía:
La Conferencia:
1. Ha acordado que los guerrilleros de Yugoslavia deben ser apoyados con suministros y equipo en la mayor extensión posible, así como con operaciones de comandos
.
2. Ha acordado que, desde el punto de vista militar, es deseable que Turquía entre en la guerra al lado de los aliados antes de fin de año (sobre este punto siempre incidiría Churchill, finalmente sin éxito).
3. Ha tomado nota de la afirmación del mariscal Stalin de que si Turquía entra en guerra con Alemanya y, como consecuencia, Bulgaria declarase la guerra a Turquía o la atacara, los soviets inmediatamente declararían la guerra a Bulgaria. La Conferencia ha tomado, asimismo, nota de que este hecho debería ser explícitamente declarado en las inminentes negociaciones para hacer entrar a Turquía en la guerra.
4. Ha tomado nota de que la Operación Overlord sería desencadenada durante el mes de mayo de 1944 conjuntamente con una operación contra el sur de Francia. Esta última operación serà emprendida con el máximo potencial que permita la disponibilidad de lanchas de desembarco
(¡cuánto tocará Churchill también el tema de las lanchas en sus Memorias!). La Conferencia ha tomado, asimismo,nota de la afirmación del mariscal Stalin de que las fuerzas soviéticas desencadenarían una ofensiva aproximadamente en el mismo momento,con el fin de impedir que las fuerzas alemanas puedan trasladarse del frente oriental al occidental.
5. Ha acordado que los Estados Mayores militares de las tres potencias se mantengan en estrecho contacto en lo sucesivo, con miras a las inminentes operaciones en Europa. Se ha acordado particularmente que los Estados Mayores interesados concierten un plan de cobertura destinado a desconcertar y engañar al enemigo por lo que respecta a las expresadas operaciones.

En un anexo separado se hacía constar el agradecimiento de los reunidos al país que les había hospedado. Se esbozaba un plan de ayuda a los iraníes en el doble plano económico y militar, por si los alemanes decidiesen tomar represalias por haber albergado a los Tres Grandes.

Roosevelt abandonó Teherán convencido de haber conquistado por siempre al líder georgiano. Creía a pies juntillas en el último de los brindis de Stalin: Ahora es seguro que nuestros pueblos actuarán juntos y amigablemente, no sólo en la hora actual, sino también después de la guerra.

La segunda conferencia de los Tres Grandes se celebró en febrero de 1945, en la península de Crimea, del mar Negro, territorio de la URSS.

Continúa...

Saludos