"La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá sea
igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente" M. Bloch
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lunes, 18 de febrero de 2013

Lord Byron, sobre el amor

Incluido en el Canto Cuarto de Las peregrinaciones de Childe-Harold:

CXXI
¡Oh, amor! Tú no habitas este mundo: serafín invisible, creemos en ti, y los mártires que proclaman tu culto son los amantes cuyo corazón ha sido destrozado: pero ningún mortal ha logrado verte hasta ahora, jamás te contemplará tal cual debes ser; la imaginación te ha creado de la misma manera que ha poblado el cielo, con el capricho de sus propios deseos. Esta forma, esta imagen, que ha dado a un pensamiento, persigue incesantemente el alma consumida por una sed devoradora, agotada por la fatiga y las torturas que la desgarran.

CXXII
El alma, asqueada de la belleza natural, se crea en sus delirios seres imaginarios. ¿Dónde están los rasgos que vislumbró el genio del escultor? Solamente existen en su fantasía. ¿Podrá mostrarnos la naturaleza algún objeto tan bello como ellos? ¿Dónde están los encantos y las virtudes que nos atrevemos a concebir en la juventud, continuándolos en nuestra edad madura? Paraíso ideal al que tendemos en vano y que constituye nuestra desesperación, tú eres el que extravías el pincel y la pluma que quisieren reproducirte con todo tu esplendor.

CXXIII
El amor es un delirio... es la demencia de la juventud, pero su curación es todavía más amarga. Cada día que pasa arrebata uno de los atractivos a nuestros ídolos; finalmente, descubrimos que no poseen el mérito ni la belleza con que habíamos adornado sus formas ideales. El hechizo fatal subsiste todavía; nos domina, y recogemos las tempestades que sembramos: el corazón, obstinado como el alquimista aferrado a la búsqueda de un tesoro que no existe, créese más rico a medida que se aproxima a la miseria.

CXXIV
Nos vamos ajando a partir de la juventud; nos fatigamos, llevando en nuestro pecho una llaga cruel. No conocemos el remedio, no podemos apagar nuestros labios ardientes. Algunas veces, hacia el ocaso de la vida, algún fantasma parecido a los que perseguíamos en tiempos pasados, viene a seducirnos un instante. Por desgracia es demasiado tarde... entonces nos creemos doblemente desdichados. El amor, la gloria, la ambición, la avaricia, todo es inútil, todo nos pierde; los mismos meteoros, bajo distintos nombres, descarrían nuestros pasos, y la muerte es el negro vapor en el que se desvanece su llama.

Lord Byron en traje albanés, por Thomas Phillips



¿Qué os parece su opinión sobre el sentimiento del amor? ¿Algo pesimista, quizá? Está claro que hay muchas maneras de amor: el amor que se siente por una madre, el que se siente por un hermano, por los amigos, por tu amada o amado... Byron hace referencia aquí a este último tipo de amor, sin duda. Todos nos hemos enamorado alguna vez. Seguramente, el primer paso consistiría en definir qué es el amor, para comenzar a discutir más tarde si es algo real o imaginario. No seré yo quien ofrezca una definición del amor, pues desconozco si alguien lo hizo alguna vez de manera satisfactoria. Es probable que tenga mucho de idealización de la figura amada, de ficción creada por el corazón amante, ficción que con el tiempo va dejando paso a la realidad. Supongo que el amor, en ese sentido "ideal", acaba por evaporarse a favor de otro tipo de amor, el que sentimos por la otra persona pese a sus patentes imperfecciones. Creo que el amor, entendido así, no consiste tanto en tener a nuestro/a amado/a en un aura de divinidad como en ofrecernos a él o ella de una manera sincera y desinteresada y, por supuesto, en tener la suerte de ser correspondidos. El amor es parte de la vida y, como ésta, está lleno de luces y de sombras, nos puede dar algunos de los mejores y algunos de los peores momentos de nuestras vidas. Hay quien, ante el riesgo, prefiere pasar a hurtadillas por sus fronteras, previniéndose así contra los grandes sentimientos. ¿Es una actitud conservadora y algo cobarde? Eso creo yo, aunque lo respete. También puede tratarse de una consecuencia de la continua experimentación insatisfactoria, de una huida ante el fracaso. Puede llegar a preferirse la seguridad del no amor a los sobresaltos y torturas de este continuo desconocido, tantas veces incierto y caprichoso. A saber por qué pruebas de Cupido pasó el pobre Byron para escribir estas letras...

Saludos


viernes, 30 de noviembre de 2012

Vistazo a Arthur Schopenhauer

Echemos un vistazo a Arthur Schopenhauer, "el filósofo pesimista", a través de unas pocas líneas y de un breve aunque esclarecedor documental.
Para Schopenhauer (Danzig/Gdansk, 1788 - Frankfurt del Main, 1860) somos un permanente querer que nunca tiene suficiente, y es por ello que vivimos en un continuo sufrimiento. La realidad es por esto profundamente absurda, la peor posible, pues se rige por la voluntad. 
Lo que la voluntad quiere es desear permanentemente, y nos domina puesto que nosotros mismos somos un conjunto de impulsos y reacciones, seres "deseantes" o de voluntad, nunca satisfechos.
Quedará aún más claro con un sencillo esquema:


Lo único que nos puede librar de este círculo vicioso es la razón, ya que nos permite ver a la voluntad tal y como es, y así rechazar el participar en su terrible juego.

Os dejo el documental. No dura mucho (alrededor de 30 minutos), pero para empezar no está nada mal. Lo siguiente será acudir a documentales más concretos (sobre el amor, sobre la muerte... en el pensamiento de Schopenhauer) y a los mismos libros del autor ("El mundo como voluntad y representación" parece ser su obra principal).



Saludos

viernes, 1 de julio de 2011

Galdós, sobre los gobiernos de España

"Así hemos venido todo el siglo, navegando con sinnúmero de patrones, y así ha corrido el barco por un mar siempre proceloso, a punto de estrellarse más de una vez; anegado siempre, rara vez con bonanzas, y corriendo iguales peligros con tiempo duro y en las calmas chichas. Es una nave esta que por su mala construcción no va nunca donde debe ir: los remiendos de velamen y de toda la obra muerta y viva de costados no mejoran sus condiciones marineras, pues el defecto capital está en la quilla, y mientras no se emprenda la reforma de lo hondo, construyendo de nuevo todo el casco, no hay esperanzas de próspera navegación. Las cuadrillas de tripulantes que en ella entran y salen se ocupan más del repuesto de víveres que del buen orden y acierto en las maniobras. Muchos pasan el viaje tumbados a la bartola, y otros se cuidan, más que del aparejo, de quitar y poner lindas banderas. Son, digan lo que quieran, inexpertos marinos: valiera más que se emborracharan, como los ingleses, y que borrachos perdidos supieran dirigir la embarcación. Los más se marean, y la horrorosa molestia del mar la combaten comiendo; algunos, desde la borda, se entretienen en pescar. Todos hablan sin término, en la falsa creencia de que la palabra es viento que hace andar la nave. Esta obedece tan mal, que a las veces el timonel quiere hacerla virar a babor y la condenada se va sobre estribor. De donde resulta ¡ay! que la dejan ir a donde las olas, el viento y los discursos quieren llevarla."

http://elcocodriloazul.blogspot.com
 Episodio 23: De Oñate a La Granja, Benito Pérez Galdós

Saludos

viernes, 11 de febrero de 2011

La guerra de los boers

Os traigo un pequeño artículo sobre el tema que apareció en una de las publicaciones de Historia16.

LA GUERRA DE LOS BOERS

No resulta muy frecuente encontrar en la historia contemporánea ejemplos de ocupación militar y colonización de territorios previamente habitados por poblaciones de origen europeo y constituidos ya como estados soberanos. Además de las consideraciones de orden moral, el derecho internacional y el juego de la política mundial lo hubieran impedido.
Sin embargo, a finales del siglo XIX la Gran Bretaña tuvo que alterar esta norma y empeñarse en una costosa guerra de conquiesta contra dos repúblicas, Orange y Transvaal, que colonos de origen holandés -o los boers*- habían establecido en territorio de la actual Unión Sudafricana (hoy República de Sudáfrica).
Desde el establecimiento de la factoría de El Cabo, en la segunda mitad del siglo XVII, los inmigrantes holandeses se habían extendido hacia el interior de África, colonizando el territorio en continua lucha con los nativos.
A comienzos del siglo pasado (se refiere al XIX) la colonia de El Cabo no se distinguía mucho de cualquier país europeo. Los colonos cultivaban la viña y los frutales mediterráneos. Los inmensos pastizales del interior permitían el mantenimiento de una próspera campaña ganadera. La población aumentaba continuamente con la llegada de nuevos colonos del norte de Europa.

Choque de intereses

Por aquellos días Holanda estaba aliada a la Francia revolucionaria y, por lo tanto, en guerra con Inglaterra. En dos ocasiones, 1795 y 1805, los británicos ocuparon el estratégico enclave de El Cabo. La segunda vez se quedaron y terminaron expulsando a los boers para hacer sitio a sus propios colonos. Entre 1834 y 1839 la nación boer se dirigió al interior de África y, tras sostener una durísima guerra con los nativos, lograron establecer dos repúblicas, Orange y Transvaal, a las que dieron una conformación innegablemente europea.
Pocos años disfrutaron los boers de su recién recuperada libertad. La colonización inglesa avanzaba inexorablemente tras sus huellas, y en 1877 el Transvaal fue incorporado a la corona británica. Los boers se negaron a partir otra vez y se sublevaron. Dirigidos por estrategas improvisados -Kruger, Pretorius, Joubert-, los colonos mantuvieron en jaque a los británicos hasta que éstos no tuvieron más remedio que reconocer su independencia.
En 1884 se descubrieron riquísimas minas de oro en los territorios boers. Los británicos, que habían proseguido su avance hacia el interior del continente, favorecieron la entrada en las dos repúblicas de aventureros codiciosos y de hombres de negocios que alteraron los tranquilos hábitos de los boers.

Paul Kruger, presidente de la República del Transvaal (ask.com)

La guerra

A partir de entonces, los choques fueron continuos. Y cuando, en 1899, el presidente de Transvaal, Kruger, exigió el cese del envío de tropas británicas al África Austral, estalló la guerra. El 11 de noviembre de ese año las fuerzas boers invadieron la colonia británica de Natal y obligaron a las fuerzas inglesas a refugiarse en Ladysmith. En el otro extremo de su territorio derrotaron al enemigo en Kimberley y pusieron sitio a esta ciudad y a Mafeking.
Los británicos desencadenaron una ofensiva en tres frentes en el mes de diciembre. Pero las tropas boers de Joubert los contuvieron. En la batalla de Colenso la columna del general Buller, formada por 80 000 hombres, quedó diezmada y las tropas de Joubert penetraron profundamente en la propia colonia de El Cabo.
La derrota de Colenso provocó una enorme conmoción en las islas Británicas y despertó las simpatías generalizadas de Europa hacia la causa boer. El gobierno Salisbury destituyó al mando de las fuerzas británicas y colocó a su frente a lord Roberts. Este nombró jefe de su Estado Mayor al general Kitchener, que acababa de obtener un rotundo éxito en el Sudán.


De la metrópoli llegaron refuerzos y grandes cantidades de material moderno. Enfrente, los boers apenas tenían artillería y sufrían gran penuria de municiones. Aun así, su peculiar forma de hacer la guerra, su magnífica puntería y la rapidez de sus movimientos convertían al soldado boer en un digno rival de la pesada maquinaria bélica británica, ineficaz en cuanto abandonaba las vías de ferrocarril.
Ello explica que, cuando los hombres de Roberts reemprendieron su ofensiva para liberar a la guarnición de Ladysmith, sufrieran una nueva y sangrienta derrota en Spionkob, que alcanzó resonancia mundial.
Sin embargo, el potencial militar de los británicos y el agotamiento de sus enemigos, terminaron por dar un giro a la guerra. Kitchener preparó un meticuloso plan, y ya en febrero de 1900 infligió la primera derrota al adversario en Paardeberg.
El generalísimo Joubert murió a finales de marzo. Para entonces el avance británico era irresistible. El día 13 cayó la capital de Orange, Bloemfontein, y el 5 de junio los ingleses entraron en la del Transvaal, Pretoria. Teóricamente, la guerra parecía aproximarse a su fin.
Sin embargo, fuera de las ciudades, las fuerzas boers que dirigía el general Botha aguantaron dos años manteniendo una agotadora guerra de guerrillas. Kitchener respondió con una durísima represión que llevó a la reclusión de la población civil en campos de concentración y a la práctica de tierra quemada. Botha terminó capitulando en Verreniging el 31 de mayo de 1902, pero las nuevas colonias británicas recibieron la promesa de una futura autonomía.
La guerra había costado a Inglaterra 22 000 muertos y una gran humillación para su orgullo de potencia imperialista.

* También afrikaneers.

Dentro del artículo "El mundo colonial", de Jose U. MARTINEZ CARRERAS, en el número 1 de Siglo XX. Historia Universal: La víspera de nuestro siglo. Sociedad, política y cultura en los 98. Una colección de Historia16

Una película que tiene de fondo este conflicto es Consejo de Guerra. Breaker Morant (ver más aquí)

Saludos

miércoles, 30 de junio de 2010

Sobre el movimiento feminista

Traemos un poco de información y un par de ilustrativos documentos, desde el manual de Historia Contemporánea de Miguel Artola y Manuel Pérez Ledesma "Contemporánea. La historia desde 1776", sobre el feminismo, para variar un poco con el tema de los sucesos de mayo del 37 que venimos tratando en los últimos días.

Las manifestaciones iniciales del feminismo se produjeron durante la segunda mitad del siglo XIX, surgiendo grupos sufragistas que reclamaban el derecho a voto y el acceso de las mujeres a la enseñanza superior o a puestos de trabajos cualificados. Destacan para este primera época personalidades como la de Lucretia Mott o Elizabeth Stanton, de las que tenéis un documento más abajo.
Pasada la Gran Guerra, la mayor parte de los países democráticos concedieron el voto a las mujeres, excepto en algunos casos, como el francés o el belga, que sólo cedieron pasada la Segunda Guerra Mundial. Conseguido este primer e importante objetivo, el movimiento feminista entró en profundo declive, del que sólo saldría a partir de los sesenta en USA o los setenta en Europa.

Para la nueva época destaca Betty Friedan, quien dedicó en 1963 su libro La mística de la feminidad al malestar de todas aquellas mujeres americanas confinadas en el hogar y sus tareas. Pasados apenas tres años, Friedan creaba la National Organization of Women (NOW), que defendía la "plena igualdad entre los sexos".
A este feminismo liberal se juntaría poco después otra corriente definida como radical, dedicada a promover entre las mujeres una conciencia de oposición frente a la clásica supremacía masculina en el ámbito familiar y social. Mientras tanto en el continente europeo el feminismo socialista, vinculado a los partidos de izquierda, reclamaba la igualdad salarial entre hombres y mujeres y unía la causa de la liberación femenina a la de la clase trabajadora. Mas la gran novedad que introdujo el Movimiento de Liberación de la Mujer en los setenta fue la colocación en primer plano de objetivos aparentemente más privados: lucha contra las trabas al libre desarrollo de la sexualidad femenina (es decir, reconocer entre otras cosas el derecho al divorcio o al aborto) y reclamación de igualdad con el hombre en el reparto de las tareas domésticas y de responsabilidad familiar.

Otra rama del feminismo era partidaria del lesbianismo como defensa de la autonomía de las mujeres frente a la imposición de la heterosexualidad, y acabó entrando en contacto con los movimientos de liberación de los varones homosexuales de los setenta. Se dirigieron primero contra las normas legales que penalizaban las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo; luego lucharon por la consecución de la igualdad con las parejas heterosexuales en aspectos como el derecho al matrimonio o al menos a la concesión de un estatus legal a las uniones "de hecho", así como a que se les reconociese la capacidad de adoptar niños.

Una lucha pacífica y necesaria, la que mantuvieron estas personas. No dejemos que se pierda lo que con tanto esfuerzo consiguieron. Nunca.

Ahora dos documentos. Uno sobre el feminismo del XIX y otro referente al de los sesenta del pasado siglo.

La historia de la humanidad es la historia de las repetidas vejaciones y usurpaciones por parte del hombre con respecto a la mujer, y cuyo objetivo directo es el establecimiento de una tiranía absoluta sobre ella. [...]
El hombre nunca le ha permitido que disfrute del derecho inalienable del voto.
Le ha negado derechos que se conceden a los hombres más ignorantes e indignos, tanto naturales como extranjeros.
Habiéndole privado de este primer derecho de todo ciudadano, el del sufragio, dejándola así sin representación en las asambleas legislativas, la ha oprimido desde todos los ángulos.
Si está casada, la ha dejado civilmente muerta ante la ley.
La ha despojado de todo derecho de propiedad, incluso sobre el jornal que ella misma gana [...]
En el contrato de matrimonio se le ha obligado a prometer obediencia a su esposo, mientras que él se convierte, para todos los efectos, en su amo -ya que la ley le da poder para privarla de libertad y para administrarle castigos. [...]
Él ha monopolizado todos los empleos lucrativos, y en aquellos que ella puede desempeñar no recibe más que una remuneración misérrima. Él le ha cerrado todos los caminos que conducen a la fortuna y a la fama, que él considera más honrosos para sí mismo. Ella no es admitida ni como profesional de la medicina, ni de la teología, ni del derecho.
Le ha negado la oportunidad de recibir una educación adecuada, puesto que todos los colegios están cerrados para ella. [...]
Él ha creado un sentimiento público falso, al dar al mundo códigos morales diferentes para el hombre y para la mujer, según los cuales delitos que excluyen a la mujer de la sociedad, son tolerados al hombre, e incluso se consideran de poca importancia en él. [...]
Por lo tanto, en vista de esta total privación de derechos civiles de la mitad de los habitantes del país, de su degradación social y religiosa -a causa de las injustas leyes a las que nos venimos refiriendo- y porque las mujeres se sienten vejadas, oprimidas y fraudulentamente despojadas de sus más sagrados derechos, insistimos en que sean inmediatamente admitidas a todos los derechos y prerrogativas que les pertenecen como ciudadanas de los Estados Unidos.
 L. Mott y E.C Stanton: Declaración de Seneca Falls, 1848


El problema sin nombre -que se reduce simplemente a no permitir que la mujer norteamericana desarrolle plenamente sus capacidades- está causando más víctimas en el campo de la salud mental y física que cualquier otra enfermedad conocida. Considérese el elevado porcentaje de derrumbamientos psíquicos de mujeres en las "crisis" sobre el papel que les corresponde en la vida, y que se producen entre los veinte y los treinta años; el alcoholismo y los suicidios de los cuarenta a los cincuenta, la cantidad de amas de casa que abarrotan las consultas de los médicos. Considérese la abundancia de matrimonios entre jóvenes menores de veinte años, la proporción cada vez mayor de solteras embarazadas y, lo que es aun más grave, los casos patológicos de simbiosis madre-hijo. Considérese la pasividad alarmante de las adolescentes norteamericanas. Si seguimos produciendo millones de jóvenes madres que interrumpen su desarrollo mental y su instrucción faltas de personalidad, desprovistas de fuertes valores humanos que puedan transmitir a sus hijos, estamos simplemente cometiendo un genocidio, que empieza sepultando en forma masiva a las mujeres y terminará con la progresiva deshumanización de sus hijas e hijos.
Estos problemas no pueden solucionarse por medio de la medicina, ni siquiera de la psicoterapia. Necesitamos modificar drásticamente el prototipo cultural de la feminidad , de manera que permita a las mujeres conseguir la madurez, la personalidad, la plenitud de su ego, sin que ello suponga oposición a su satisfacción sexual. Debe llevarse a cabo un esfuerzo intensivo por parte de los padres, profesores, párrocos, directores de revistas y asesores publicitarios, orientadores, etc.,  para poner coto a esta ola de matrimonios prematuros, impedir que las muchachas crezcan deseando únicamente llegar a ser amas de casa, detener esta tendencia insistiendo en que las chicas también deben desarrollar todas las posibilidades de su ego, con objetivos que les permitan descubrir su propia personalidad, con el mismo cuidado con que padres y profesores lo hacen para los chicos desde su infancia. [...]
Cuando un número suficiente de mujeres haya enfocado su plan de vida hacia sus verdaderas capacidades y se haya atrevido a hablar en favor de los permisos por embarazo y parto, e incluso de temporadas de descanso para las madres que trabajan, de guarderías con personal especializado, y de otros cambios necesarios, entonces ya no se verán obligadas a renunciar al derecho de competir y a aportar su contribución sin por ello renunciar al matrimonio ni a la maternidad. Es una equivocación seguir aceptando tantas alternativas innecesarias que hacen que, inconscientemente, las mujeres renuncien a consagrarse a un objetivo importante o a la maternidad, lo cual entorpece al mismo tiempo las necesarias reformas sociales. La mujer tiene la gran desventaja de su sexo, y al mismo tiempo perjudica también a la sociedad, bien sometiéndose servilmente a la actitud del hombre en el campo profesional, o negándose rotundamente a competir con él [...].
 B. Friedan: La mística de la feminidad, 1963

Imagen traída desde http://cuentame.algocorto.com

Saludos

viernes, 26 de febrero de 2010

Niños en las fábricas

Os dejo este documento:

"Estatuye dicha ley de 24 de julio de 1873 en sus artículos 1º, 2º, 3º y 4º. que no serán admitidos al trabajo en ninguna fábrica, taller, fundición o mina, los niños y niñas menores de diez años; que no excederá de cinco horas cada día en cualquier estación del año el trabajo de los niños menores de trece años, ni el de las niñas menores de 14; que tampoco excederá de ocho horas de trabajo el de los jóvenes de trece a quince años, ni el de las jóvenes de 14 a 17 años; y, por último, que no trabajarán de noche los jóvenes menores de quince años, ni las jóvenes menores de 17, en los establecimientos en los que se empleen motores hidráulicos o de vapor.
Para los efectos de este último párrafo, la noche empieza a contarse desde las ocho y media (...). En Reus trabajan los niños sesenta y seis horas semanales; entran en las fábricas a los seis años de edad, y desde ésta a la de 14 años ganan de 6 a 16 reales* por semana; de catorce en adelante, el que más 52 reales y algunos pasan de esta cifra, pero son muy contados.

En Barcelona hay más variedad de salario; ganan algo más; trabajan sesenta y nueve horas a la semana, y entran también a trabajar a los seis años. En Valls trabajan doce horas diarias; ganan, con corta diferencia, lo que en Reus, y empiezan a trabajar a la misma edad.
En Igualada la situación de los niños es tristísima; trabajan trece horas diarias, y empiezan también a los seis años.
En Manresa y su comarca, que comprende gran número de poblaciones y cuenta 10 000 manufactureros y el número proporcional a éstos de niños de ambos sexos, trabajan doce o catorce horas diarias; entran al trabajo teniendo de seis a siete años y ganan muy poco, a pesar de ser mucho el beneficio de los patronos por tener sus fábricas motor hidráulico.
(...)
Además de los datos referentes a la edad y jornales de estos infelices hay que añadir las desgracias que ocurren en el trabajo de los niños, y que, partiendo de las noticias suministradas por El Obrero, de Barcelona, y otras publicaciones de trabajadores, únicas interesadas en recoger estos datos, puede asegurarse que no bajará de 150 accidentes desgraciados al año en todas las fábricas de España, algunos de gravedad, y sin contar aquellos casos en que, reventando una caldera, se hunde una fábrica y aplasta cuanto tiene debajo.
(...)
(http://4.bp.blogspot.com)

Últimas pinceladas de este cuadro sombrío de miseria y de explotación es el detalle que se nos suministra por persona fidedigna, de que las infelices criaturas de seis años que para llegar al trabajo necesitan recorrer largas distancias, se duermen a cada momento en las fábricas de la alta montaña de Cataluña, instaladas a orillas de los ríos, y en las cuales se trabaja de día y de noche, alternando por grupos. Excusado es advertir que no faltan en estos ingenios de esclavos blancos mayordomos de fábrica que les hacen despertarse con una dulzura relativa."

LUIS ANER

Impresionante, ¿verdad? Lo que se puede llegar a hacer por obtener mayores beneficios....que cada uno saque sus propias conclusiones.

*No estoy seguro, pero creo que 4 reales equivalían a una peseta de la época.

fuente: texto extraído del vol.5 de Historia de España Durvan


Saludos

martes, 23 de febrero de 2010

El vendedor automático

Una curiosidad:

"Pocas personas habrán dejado de reparar en la Exposición en el vendedor automático, curiosidad tan interesante como meritoria. Un buzón metálico para una moneda de cinco céntimos. Tiradla dentro, y el vendedor automático os dará una caja de cerillas. Esto se ve en la nave octava del palacio de la industria. 
Cerca del buzón hay un cartel que advierte al público que si la moneda de cinco céntimos es falsa, aunque tenga igual peso que la legítima, no podrá, como quien dice, digerirla, y por lo tanto la devuelve sin dar la mercancía. Se ha practicado la experiencia muchísimas veces con asombro de todos.

El vendedor automático, fruto de la inteligencia y extrema habilidad mecánica de un acreditado fabricante de cerillas de Gracia, el señor Molet, puede vender otros objetos por el valor de cinco céntimos y, si su autor logra dar mayor amplitud a su invento, causará una revolución en el comercio. De ahora en adelante, los dependientes tendrán que buscar otra ocupación, el tiempo precioso y la saliva que parroquianos y parroquianas pierden unos con otros lo ahorrarán comprando directamente al autómata, invento del señor Molet."


"LA ILUSTRACIÓ CATALANA" (30/XI/1888)*

Al final, no fue para tanto.

*Així s'escrivia el nom de la revista; almenys açò diu la Viquipèdia, i la pròpia font no ho escriu d'una altra manera. Ara diríem La Il-lustració Catalana.

Saludos

jueves, 31 de diciembre de 2009

Documentos sobre la Primera Guerra Carlista


Ya que no encuentro la voluntad creadora que me llevaría a llenar este Blog a diario, y como me apena verlo vacío durante las navidades, os traigo esta vez una serie de documentos -de fácil acceso- que ejemplifican en diversos aspectos lo que fue la Primera Guerra Carlista (1833-1839/40).
Como de sobra sabréis, ésta enfrentó a los que apoyaban la pretensión al trono de Carlos (Carlos V), hermano menor del fenecido Fernando VII, al trono de las Españas; contra aquellos que apoyaban a María Cristina, regente, y su voluntad de hacer reina -como finalmente decidió Fernando en su lecho de muerte- a la hija Isabel, aun por alcanzar la mayoría de edad.
Y es que no se trataba de que el trono le cayese mejor a uno u a otro. Traigo a colación -de nuevo y para no variar, pero es que no hay mejor autor para hacerse novelada idea de aquellos tiempos- aquellas líneas que Galdós dejó escritas en su episodio de los Apostólicos:
¿Varón o hembra? He aquí la duda, la pregunta general, la esperanza y el temor juntos, la cifra misteriosa. Cuando llegó el día 10 de octubre de 1830, día culminante en nuestra historia, y retumbó el cañón llevando la alegría o el miedo a todos los habitantes de la Villa, el ingenioso cortesano de 1815, don Juan de Pipaón, entró sofocado y sudoroso en casa de Genara. Venía sin aliento, echando los bofes, con la cara como un tomate, por la violencia del correr y de las emociones.
-¿Qué?..., ¿qué es? -preguntó Genara con calma.
Pipaón se dejó caer en el sofá y dándose aire con el pañuelo exclamó:
-¡Hembra!...España es nuestra.
-¡Hembra! -repitió Genara-. ¡Pobre España!
El texto nos ha trasladado a unos años atrás. Pero fue nacida la sucesora cuando comenzó el tira y afloja, la guerra sumergida, sobre si gobernaría el hermano, absoluto, volviéndose a la situación -para algunos idílica- del 23, del 14, o de antes incluso; o la hija -previa regencia de la madre-, en donde se depositaban todas las esperanzas liberales, de iniciar de nuevo las reformas que el Estado, a su parecer, necesitaba; de hacerse con una nueva constitución, con la monarquía a su lado, y no sobre ellos; de cambiar, en fin, España. Mas largo y duro camino les quedaba.
Pues bien, muere el rey, ya deseado, ya odiado, y tenemos al país dividido. Aquí los aspirantes a la monarquía absoluta, a la religión -no es que los liberales no fueran religiosos, si acaso los carlinos lo eran "más"-, con la máxima de "Dios, Patria y Rey" ("Dios, Patria y Fueros", también), especialmente fuertes al norte peninsular (Navarra y Provincias Vascas), Cataluña y distintas regiones del Levante interior. Allá los liberales, cristinos o isabelinos, defendiendo a la designada como heredera (los carlistas dirían que ahí había tongo), y enfrentándose a dos posibilidades: conseguir un Estado en el que poder intervenir para realizar sus mejoras y voluntades, esto es, tener el poder junto a la reina; o perder y enfrentarse al exilio, la cárcel o el pelotón de ejecución, opciones ya para muchos familiares pero no por ello deseadas.
Como ya empieza a hacerse larga tanta explicación, allá van los documentos, que no son pocos:

Inicio de la Guerra Carlista
Carlos V a sus amados vasallos:
Bien conocidos son mis derechos a la Corona de España en toda la Europa y los sentimientos en esta parte de los españoles, que son harto notorios para que me detenga a justificarlos. Fiel, sumiso y obediente como el último de los vasallos a mi muy caro hermano que acaba de fallecer, y cuya pérdida, tanto por sí misma como por sus circunstancias, ha penetrado de dolor mi corazón, todo lo he sacrificado: mi tranquilidad, la de mi familia; he arrostrado toda clase de peligros para testificarle mi respetuosa obediencia, dando al mismo tiempo este testimonio público de mis principios religiosos y sociales. Tal vez han creído algunos que los he llevado hasta el exceso, pero nunca he creído que puede haberlo en un punto del cual depende la paz de las monarquías.
Ahora soy vuestro rey; y al presentarme por primera vez a vosotros bajo éste título, no puedo dudar un sólo momento que imitaréis mi ejemplo sobre la obediencia que se debe a los príncipes que ocupan legítimamente el trono y volaréis todos a colocaros bajo mis banderas, haciéndoos así acreedores a mi afecto y soberana munificencia. Pero sabéis, igualmente, que recaerá el peso de la justicia sobre aquellos que, desobedientes y desleales, no quieren escuchar la voz de un soberano y padre que sólo desea hacerlos felices.
Octubre de 1833.
Don Carlos


El tradicionalismo carlista

 Terminada la misma, un fraile subió al púlpito y predicó la guerra santa, en su lengua vascongada, ante los tercios vizcaínos que, acabados de llegar, daban por primera vez escolta al rey. Yo sentíame conmovido. Aquellas palabras ásperas, firmes, llenas de aristas como las armas de la edad de piedra, me causaban impresión indefinible: tenían una sonoridad antigua: eran primitivas y augustas, como los surcos del arado en la tierra cuando cae en ellos la simiente del trigo y del maíz-
Ramón del Valle-Inclán
La religiosidad de don Carlos

Era religioso antes que todo, y nada quería que no viniese de Dios. Tanto esperaba en Él, que aconteció un día hallarse rezando con el rey en el coro de el Escorial, y acometido el monarca por un accidente cayó al suelo, revolcándose violentamente entre el reclinatorio y la silla, con peligro de estropearse: don Carlos, que estaba a su lado de rodillas, quedó inmóvil como una estatua, y levantando los ojos y ambas manos al cielo, no hizo otra cosa que exclamar: “Señor, salvad al rey”.
Antonio Pirala

La guerra sin cuartel

Dejando a un lado todos los miramientos y consideraciones que hasta aquí he tenido con los enemigos, y usando de la ley de represalias, he decretado lo siguiente:
Artículo 1º
Todos los prisioneros que se hagan al enemigo, sean de la clase y graduación que fueren, serán pasados por las armas, como traidores a su legítimo soberano.
Tomás de Zumalacárregui

Un trágico episodio de la guerra

De resultas de haber hecho fusilar Cabrera a los alcaldes de Torrecilla y Valdealgorfa, que parece eran confidentes de Nogueras, tuvo este jefe la desdichada idea de ejercer la inaudita represalia de aplicar la última pena a la madre de Cabrera, que se hallaba detenida en Tortosa, y cuya ejecución, a manera de argumento ad terrorem, tuvo el general Mina la desdichada condescendencia de sancionar. El hecho atroz de ser pasada por las armas una mujer de más de sesenta años, y cuya muerte venía a autorizar en cierto modo a su poco indulgente hijo para dar rienda suelta a las crueldades que generalmente se le atribuían, produjo dentro y fuera de España un sentimiento de indignación y de horror.
Andrés Borrego

También te habrían contado posteriormente otra pequeña arbitrariedad ejecutada oficialmente en una vieja, en virtud de un “cúmplase” de un héroe (Mina). ¡Dios me libre de caer en brazos de héroes!... Bueno es remontar a las causas de las cosas, al tronco, y no a las ramas. Es así que la primera causa de que existan facciosos fueron las madres que las parieron; ergo, quitando de en medio a las madres, lo que queda. Los teólogos dicen: Sublata causa tollitur efectus. Es lástima que no haya vivido el abuelo, porque mientras más arriba más seguro es el golpe. Pero hemos tenido que contentarnos con la madre. Está probado que así como Sansón tenía la fuerza en el pelo, los facciosos tienen el veneno en la madre, que viene a ser la hiel de ellos; en quitándosela se vuelven como malvas: así lo ha probado la experiencia, porque de resultas el otro (Cabrera) no ha fusilado más que a treinta. ¿Quién sabe lo que hubiera fusilado si hubiera tenido madre todavía? Luego las mujeres son las que están impidiendo la felicidad de España y hasta que no acabemos con ellas no hay que pensar en tener tranquilidad. En cuanto a las hermanas, como estaban casadas con guardias nacionales, les tocaba fusilar la mitad a los de allá y la otra mitad a los de acá; pero nosotros, más desprendidos, no quisiéramos perdonar ni a la mitad que nos tocaba, y lo fusilamos todo. ¡Bienaventurados en tiempos de héroes los incluseros, porque ellos no tienen padre ni madre que les fusilen!
Mariano José de Larra

Fuentes: Episodio nacional nº19, “Los apostólicos”, BENITO PÉREZ GALDÓS, colección Espasa
Historia de España, tomo 6, colección Durvan
Dibujo de Augusto Ferrer Dalmau (ver http://www.arteclasic.com/)

Saludos y feliz Año Nuevo a todos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Mariano José de Larra ironiza sobre la libertad de imprenta

http://museoromanticismo.mcu.es


¿Y quién duda de que tenemos libertad de imprenta?
Que quieres imprimir una esquela de convite; más, una esquela de muerte; más todavía, una tarjeta con todo tu nombre y apellido, bien especificado: nadie te lo estorba... Que eres poeta, y que llega un día de Su Majestad y haces una oda: allí puedes alabar todo lo que pasa, y puedes decir que todo va bien, en buenos o malos versos, que toda esa libertad de te dejan. Y también puedes decirlo en prosa, y puedes no decirlo de ninguna manera, si eres hombre de sentido común, y nadie se mete contigo.
Que quieres publicar un periódico, nada más fácil. Vas, y ¿qué haces? Lo primero reúnes seis mil reales de renta, que esto en España todos nacen con ello, y si no, los encuentras a la vuelta de una esquina. Lo segundo, entregas veinte mil reales en depósito. Que no los tienes, también los encuentras al momento. Aquí todo el mundo te convida con una talega a primera vista. Y estos veinte mil reales son sagrados, como todos los depósitos, como los de Gremios, etc. El día de mañana, o al otro, por ejemplo, te los devuelven. Pides luego tu licencia. Que te la niegan, o que no tienes las cualidades necesarias..., no publicas tu periódico. Y está muy bien; porque si no eres empleado de nombramiento real, o no eres mayorazgo de seis mil reales de renta, o no eres abogado del colegio, que es lo que hay que ser en España, ¿qué has de publicar en tu periódico sino tonterias y oscurantismo?



Un saludo

sábado, 12 de septiembre de 2009

Galdós era antihistoricista


El Historicismo es la corriente de la historiografía que predominó durante el XIX y buena parte de principios del XX. No se puede decir que fuera absoluto, ya que surgieron aquí y allá numerosas mentes preclaras que vieron la necesidad de dejar de ver a Clío desde arriba, a través de los grandes personajes, las famosas batallas y sus fechas - que es en lo que consistía el Historicismo - ; para pasar a contemplar la historia desde abajo, bajando al nivel del pueblo, de la gente común, de las sociedades humanas que son las verdaderas artesanas de la Historia. Surgía la que se ha llamado Historia Social, cuyo espíritu recoge Galdós en el extracto que os pondré a continuación.

En su Episodio Nacional número 11, "El equipaje del rey José", al final del sexto capítulo, nos encontramos la siguiente joya, que nos muestra como, además de un excelente novelista, estamos tratando con un 'historiador' adelantado a su tiempo. Dice así:

"¿Y por qué no? ¿Por qué hemos de ver la historia en los bárbaros fusilazos de algunos millares de hombres que se mueven como máquinas a impulsos de una ambición superior,y no hemos de verla en las ideas y en los sentimientos de ese joven oscuro? ¡Si en la historia no hubiera más que batallas; si sus únicos actores fueran las celebridades personales, cuán pequeña sería! Está en el vivir lento y casi siempre doloroso de la sociedad, en lo que hacen todos y en lo que hace cada uno. En ella nada es indigno de la narración, así como en la naturaleza no es menos digno de estudio el olvidado insecto que la inconmensurable arquitectura de los mundos.

Los libros que forman la capa papirácea de este siglo, como dijo un sabio, nos vuelven locos con su mucho hablar de los grandes hombres,de si hicieron esto o lo otro, o dijeron tal o cual cosa. Sabemos por ellos las acciones culminantes, que siempre son batallas, carnicerías horrendas, o empalagosos cuentos de reyes y dinastías, que preocupan al mundo con sus riñas o con sus casamientos; y entretanto la vida interna permanece oscura, olvidada, sepultada. Reposa la sociedad en el inmenso osario sin letreros ni cruces ni signo alguno: de las personas no hay memoria, y sólo tienen estatuas y cenotafios los vanos personajes... Pero la posteridad quiere registrarlo todo; excava, revuelve, escudriña, interroga los olvidados huesos sin nombre; no se contenta con saber de memoria todas las picardías de los inmortales desde César hasta Napoleón; y deseando ahondar lo pasado quiere hacer revivir ante sí a otros grandes actores del drama de la vida, a aquellos para quienes todas las lenguas tienen un vago nombre, y la nuestra llama Fulano y Mengano".

Escribía esto don Benito allá por verano de 1875. ¿Habría leído a los primeros positivistas, materialistas históricos o funcional-estructuralistas? De alguno de esos autores europeos habría sacado estas ideas...¿o sería una conclusión personal a la que habría llegado a base de novelar la Historia?

Sea como fuere, estaba hablando de Historia Social, de verdadera Historia.

Un saludo

viernes, 11 de septiembre de 2009

El fusilamiento de Torrijos


No es otro el nombre del cuadro que se presenta a la cabecera de este blog. Más concretamente, se trata de la obra de Antonio Gisbert Pérez, de 1888, 'El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en 1831' que tuvo lugar en la Playa de San Andrés (Málaga), sito en la actualidad en el Museo del Prado de Madrid.

José María Torrijos nació en Madrid en 1791. Militar que se destacó en la Guerra de Independencia, fue liberal y contrario al régimen de Fernando VII, rey de España a la sazón, una vez expulsados los napoleónicos. Por ello fue perseguido y encarcelado en 1817 por participar en el pronunciamiento de Lacy. En 1820, tras llegar, con el pronunciamiento de Riego, los liberales al poder, colaboró en política como ministro de la Guerra y capitán general de Valencia. Luchó contra los Cien Mil Hijos de San Luís, tropas francesas que el monarca vecino Luís XVIII envió para reponer a Fernando VII en el poder absoluto, pero fue derrotado en Cartagena y se exilió, prudentemente, en Inglaterra. En 1830 llegó a Gibraltar para promover una insurrección contra el gobierno absoluto. Un antiguo compañero de armas, entonces gobernador de Málaga, Vicente González Moreno, le tendió una trampa invitándole a desembarcar en su ciudad bajo seguro. Una vez visto el engaño, Torrijos y sus 52 compañeros se batieron con desesperación contra las tropas realistas que los cercaban, pero finalmente hubieron de rendirse y fueron apresados en Alhaurín de la Torre el 5 de diciembre y encarcelados en Málaga. El monarca les acusó de alta traición y envió su orden: "Que los fusilen a todos. Yo, el Rey". El 10 de diciembre, en la dicha playa, fueron fusilados al alba, sin juicio previo, incluyendo un joven de 19 años. La memoria popular les hizo homenaje con esta copla: "Si Torrijos murió fusilado, /no murió por canalla o traidor, /que murió con la espada en la mano, /defendiendo la Constitución".

Viendo el impresionante cuadro, la solemnidad en los rostros de los condenados, el cielo que parece llorar la acción de los hombres, podemos leer el soneto que Espronceda dedicó a los héroes:

Helos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están ¡ay! los que fueron
honra del libre, y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.
Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.
Españoles, llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores,
y los viles tiranos con espanto
siempre delante amenazando vean
alzarse sus espectros vengadores


José María Torrijos y Uriarte (from Wikipedia)

para ver el cuadro a un buen tamaño: click aquí
Fuentes: -Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, 19.Los Apostólicos, colección Espasa
-Wikipedia

Un saludo