"La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá sea
igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente" M. Bloch
Mostrando entradas con la etiqueta shoah. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta shoah. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de julio de 2011

De mi viaje por Polonia...

...no hace mucho que he vuelto. Hablaré un poco de él.

Captura del paisaje polaco en el tren Toruń-Poznan, el último de cuantos cogí.

La gente, amable y cálida. Por supuesto hay de todo, como en todas partes (¿o es que todo bicho viviente en el Estado español se atiene al tópico de "ser salao y festivo"?), pero podéis quitaros de la cabeza la idea de gente de allende los Pirineos fría y de mentón alto. Las chicas miran a los ojos y sonríen al pasar, la gente joven no duda en echarte un cable si lo necesitas (en muchos sitios imagino que ya estarán acostumbrados a los turistas y sus torpezas) y tienen un alto sentido de la hospitalidad. 
Respecto al idioma... bueno, con el inglés podréis sobrevivir, pero no todos lo hablan. Normalmente la gente joven se defiende o tiene un buen nivel, pero entre los mayores ya no es tan fácil (y probar a entenderos con la señora que os tiene que vender los tickets para el tren y que no os habla más que en polaco mientras señala a algún lugar incierto con el brazo). El truco para encontrar el tren, saber cuál es vuestro bus o tranvía, llegar a una calle o preguntar por cualquier cosa es esto último, preguntar, preguntar sin cortarse. Acercarse al primer grupo de gente joven que veáis y lanzar el conocido "Sorry, do you speak english?" para a continuación hallar respuesta a vuestras dudas. Ante estas circunstancias siempre encontré gente amable y dispuesta a ayudar en todo. Por ejemplo, a sacaros un billete de autobus en una pequeña máquina que solo os da opciones en idioma polaco (es recomendable tratar de memorizar los pasos o clicks en la pantalla para hacerlo uno mismo la próxima vez). 

Pese a las dificultades del idioma polaco, de família eslava y que sólo comparte con el castellano léxico proveniente del latín (y no poco: fueron cristianizados en 966 y la Iglesia siempre ha tenido fuerte influencia allá), seguro que algunas palabrejas se os quedan:

dziękuję (sonido yénkuie) - "gracias"
tak - "sí"
nie - "no"
na zdrowie (suena como nasdróvia) - "salud", siempre en los brindis
piwo o piwa - "cerveza". Es básico.
dobra - como nuestro "vale". Lo usan mucho, y por teléfono, a menudo acompañado del "ok".
woda - "agua"
Droga significa "camino", así que no os asustéis -o emocionéis- cuando la veáis. ¡Ah! Y cuidado con "curva" (kurwa en polaco). Suena igual, pero mientras que para nosotros es una línea continua que varía su dirección, que no es recta, vaya, para ellos tiene el fuerte significado de "puta" y un uso similar a nuestro "joder" como expresión de enfado. Si se lo oís decir por teléfono o a gritos, ya sabéis que no es un buen momento para incomodarlos. Por último, tienen muchas consonantes con acentos o barras transversales que se leen de distinta manera que en castellano... una "l" atravesada por el centro viene a ser una "u", por ejemplo.
Tras ocho días en Polonia es todo lo que se me quedó de su idioma.

La plaza principal de Cracovia vista desde el campanario

Una calle cualquiera en Cracovia
Los edificios, las ciudades, bellos, preciosos, muy distintos de la manera mediterránea (no mejores ni peores, distintos). Visité Cracovia, con su barrio judío, su expectacular plaza central... recomiendo subir a la torre, bajar a los subterráneos del mercado, con un conseguido museo, disfrutar de la vida social en ese centro, y beber cerveza cada vez que lo necesitéis. Allá tienen mucha costumbre, si vais con polacos caerán varias al día. Podéis elegir piwo de medio o un litro, allá no se andan con chiquitas.


No muy lejos -cerca de un pueblecillo llamado Bochnia- están unas famosas minas de sal, iniciadas allá por el siglo XIII y explotadas desde entonces. Es una visita interesante. 

No podéis dejar escapar la oportunidad de visitar Auschwitz (los dos campos, Auschwitz I y Auschwitz II-Birkenau), aunque es algo impresionante -en el sentido completo de la palabra. Es duro, un lugar para apenarse, tener memoria y meditar. Hube de ver gente haciendose fotos-recuerdo junto a las vías del ferrocarril de entrada a Birkenau, como si estuviesen frente a la torre Eiffel. Yo preferí dejar mi cámara en su funda. Para mí no debe ser ese el sentido del viaje, no lo veo correcto, sencillamente; pero allá cada uno con sus actos. Se organizan grupos según el idioma para las distintas visitas, también se ofrecen en español. La primera parte es Auschwitz I con muchas exposiciones dentro de los distintos edificios de piedra que componen el campo; la segunda parte es un recorrido por el enorme campo de Birkenau, que se extiende hasta donde alcanza la vista. En serio que hay partes del recorrido o de las exposiciones realmente duras, uno debe saber que no se trata de un punto más en nuestro viaje de placer. Escribí algo en el traqueteante tren de vuelta a Cracovia (allá muchos trenes son traqueteantes, con compartimentos, pasillos estrechos, velocidad limitada, aspecto viejo... en una palabra y sin ironía: adorables), un pensamiento transformado a verso, algo que a veces me gusta hacer:

Hoy he visto, como antes tantos
vastas extensiones de crueldad y de horror.
El gris cielo lloraba
y de rabia retumbaba
sobre Auschwitz-Birkenau.
from http://www.jewishkrakow.n
-
Tan sólo la muerte espere,
ya que tanto la admiraron,
a aquellos que idearon
el lúgubre barracón,
la eterna alambrada.

-
Vergüenza de la raza humana,
deshechos más que hechos
a base de hez y sarcasmo.
Mengele y su estirpe...
-

¡Quién no se complacería
con que en un profundo círculo
disfrutasen entre azufre
de cuanta piedad repartieron!
 Soy muy malo en esto, pero algo me llamó a escribirlo sobre un agitado papel... Tal vez aquella soldado que ensayaba con su trompeta tonos melancólicos junto al monumento-memorial, quizá aquellas grises nubes que se formaron justo cuando acabábamos nuestra visita en Birkenau, extendiéndose cuan vasto es el plano y verde campo lleno de barracones y alambre de espino, atravesado por esa via... También transpiran mis palabras indignación hacia la raza humana, pero mucho cuidado, pues ésta la componemos entre todos, y ni los nazis fueron los únicos bárbaros, ni estamos libres de repetir algún día su horror. De aquí la importancia de hacer de sitios como Auschwitz lugares de peregrinación sagrada para la memoria.

from Wikipedia
¡Más alegres, ahora! Varsovia, la capital, 4 millones o más de personas en este momento, una gran ciudad. En el 44 fue destruida hasta los cimientos por los nazis, después del alzamiento de sus ciudadanos, mientras los rusos contemplaban el expectáculo desde el otro lado del Vístula. Tenéis un interesantísimo museo sobre esto en el Warsaw Uprising Museum. Os recomiento visitarlo (gratis en domingo), y pagar los 2 o 3 zlotys (¡no dije nada de la moneda! Zlotys y Grosz, todavía no Euro, pese a formar desde 2004 parte de la UE; por ello sus precios nos resultan baratos a los españoles. 1 € vienen a ser 3.34 Zl.) que cuesta el visionado de la ciudad destruída, a vista de pájaro y en 3D, con un acompañamiento musical que pone los pelos de punta. Dejo tres fotos:

Stalin liberando Polonia
Recuerdo algunas cifras de memoria: la población de Varsovia en el 39 era de aproximádamente un millón trescientas mil personas. Antes del alzamiento, en 1944, ya había bajado a 900 000 (entre exiliados y judíos llevados a campos). Tras la represión del alzamiento, entre las ruinas humeantes de la ciudad, quedaban unos mil varsovianos. ¡Imaginaos Madrid destrozada, sin nada que recuerde el paso de los Austrias, o del XVIII de Carlos III, con apenas mil almas agazapadas entre las piedras! En éso consistió la crueldad nazi, y la indolencia soviética.

También son muy recomendables los jardínes de Varsovia, sin nada que envidiar a los madrileños.
Varsovia tiene en realidad "tres ciudades": la anterior a la Segunda Guerra Mundial, destruída por los nazis pero reconstruida en parte en el 'Old Town' o Stare Miasto, de obligada visita. La ciudad comunista, con edificios grises, monumentales y repetitivos. Y la ciudad capitalista, con rascacielos grandes, que no resultan repetitivos por disponer diferentes tipos de marketing sobre sus fachadas. Las dos primeras caras de Varsovia son dignas de visitar y pasear, la última no nos aportará nada nuevo.
Atardecer en el centro de Varsovia

Palacio de la Cultura, comunista

Somos pequeñines, sólo el Estado
es grande, y construye en grande

Mitología en los jardines de Varsovia
























También fui a Toruń (esa ń suena como nuestra ñ), con mucha influencia germánica (Thorn en alemán), y otra preciosa ciudad a visitar. Encontramos iglesias en todos sitios, aquí también, pero al estilo alemán de entonces, altas y rojas -ya los interiores son más bonitos-, y lo que queda del castillo de la Orden Teutónica que aquí se estableció.
Torre del reloj y, bajo ella, estatua de Copérnico
Interior de una de sus iglesias










Y Poznan, mi última visita, que sólo pude ver un rato y de noche ya que debía coger el bus hacia el aeropuerto. Seguro que durante el día habría resultado en unas mejores fotografías, pero aun así su plaza céntrica tenía un gran ambiente, mesas llenas y expectáculos en cada esquina.













 En la misma Poznan, en su palacio central, vi un mensaje que no pude dejar de capturar. Era tan sólo una parte en toda la secuencia, pero con significado en sí misma:


 Mi latín no es muy bueno (de hecho, más bien no es), pero cualquiera puede entender el mensaje:
"No violes al ser humano. No violes su derecho a la vida, a la libertad, y con ello no ofenderás a Dios"
¿Acaso no debería ser este el dogma primero de toda religión o ideología?
Saludos

martes, 4 de enero de 2011

Terminología del "desprecio al judío"

Como ando de exámenes, esta vez me limito a copy/pegar un artículo -que además no es mío- que dejé en su momento en el foro www.1y2gm.com . Lo he redescubierto de casualidad, pero es muy interesante, como podréis comprobar...

Traigo un artículo que escribió el filósofo francés Edgar Morin para El País en marzo de 2004, que me parece muy interesante para mejorar nuestra pulcritud al tocar temas tan delicados como los que en ocasiones tratamos. También toca temas de hiriente actualidad, algo "offtopic" dentro de este foro, pero no veo por qué suprimirlo, dada su utilidad, si no me mueven a ello los compañeros moderadores y administradores.

Antisemitismo,antijudaísmo, antiisraelismo.

La dialéctica de los dos odios, de los dos desprecios, el desprecio del dominador israelí hacia el árabe colonizado y el nuevo desprecio antijudío, formado por todos los ingredientes del antisemitismo europeo clásico, alimenta, incrementa y extiende esos odios y esos desprecios.



Hay palabras que conviene volver a examinar; por ejemplo, la palabra antisemitismo. En efecto, esta palabra sustituyó al antijudaísmo cristiano, que veía a los judíos como los portadores de una religión culpable de haber condenado a Jesús, es decir -por absurda que sea la expresión en el caso de este Dios resucitado-, culpables de deicidio.
El antisemitismo nació del racismo, y concibe a los judíos como miembros de una raza inferior o perversa, la raza semita. Dado el desarrollo del sentimiento antijudío en el mundo árabe, que también es semita, la expresión resulta aberrante, y hay que volver a la idea de antijudaísmo, ahora sin referencia al "deicidio".
Hay palabras que conviene diferenciar, como el antisionismo del antiisraelismo, cosa que no impide que se produzcan deslizamientos de significado entre unas y otras. El antisionismo no sólo rechaza el establecimiento de los judíos en Palestina, sino, en definitiva, la existencia de Israel como nación. Ignora el hecho de que el sionismo, en el siglo de los nacionalismos, respondió a la aspiración de numerosos judíos, rechazados por otros países, de constituir una nación propia. 
Israel es la concreción nacional del movimiento sionista. El antiisraelismo adopta dos formas; la primera se opone al establecimiento de Israel en tierras árabes y se confunde con el antisionismo, pero reconoce de manera implícita la existencia de la nación israelí. La segunda nace de una crítica política, cada vez más global, a la actitud del poder israelí frente a los palestinos y frente a las resoluciones de la o nU que exigen su regreso a las fronteras de 1967. 
Como Israel es un Estado judío, y como gran parte de los judíos de la diáspora, por solidaridad con Israel, justifican sus acciones y su política, se produce un deslizamiento entre el antiisraelismo y el antijudaísmo. Estos deslizamientos son especialmente importantes en el mundo árabe y musulmán, donde el antisionismo y el antiisraelismo generan un antijudaísmo generalizado.
¿Existe un antijudaísmo francés que sea el legado, la continuación o la persistencia del viejo antijudaísmo cristiano y el viejo antisemitismo europeo? Ésa es la tesis oficial israelí, apoyada por las instituciones llamadas comunitarias y ciertos intelectuales judíos.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, tras la colaboración de los antisemitas franceses con la ocupación de Hitler y el descubrimiento del horror del genocidio nazi, el viejo antisemitismo nacionalista-racista, desacreditado, entró en decadencia; paralelamente, con la evolución de la Iglesia católica se debilitó el antijudaísmo cristiano, que veía al judío como deicida, hasta acabar por abandonar esa acusación grotesca. Por supuesto, siguen existiendo focos en los que revive el antisemitismo de antaño, residuos de representaciones negativas asociadas a los judíos que se mantienen entre diversos sectores de población. Y en el subconsciente francés persisten vestigios o raíces del "inquietante carácter extranjero" del judío, como se observa en la investigación reflejada en mi obra La Rumeur d'Orleans (1969).
Ahora bien, las críticas a la represión israelí, el propio antiisraelismo, no son resultado del viejo antijudaísmo. 
Se puede decir, incluso, que en Francia existía, desde su creación acompañada de amenazas mortales, una actitud más bien favorable a Israel. Al principio se vio como una nación-refugio para las víctimas de una persecución horrible, que merecían una solicitud especial. Al mismo tiempo, se consideró que era un país ejemplar por su espíritu comunitario, encarnado en el kibbutz; su energía en la creación de una nación moderna, única nación democrática en Oriente Próximo. Muchos traspasaron sus sentimientos racistas de los judíos a los árabes, sobre todo durante la guerra de Argelia, y eso benefició aún más la imagen de Israel.
http://www.ejercito.com.es
La visión benévola de Israel empezó a transformarse a partir de 1967, es decir, con la ocupación de Gaza y Cisjordania; posteriormente, con la resistencia palestina; después, con la primera Intifada -en la que un poderoso ejército se dedicó a reprimir a unos rebeldes armados con piedras-, y luego con la segunda, que se reprimió mediante un uso desproporcionado de la violencia y la exacción. Israel fue percibido cada vez más como un Estado conquistador y opresor. La fórmula gaullista que se había denunciado por antisemita, "pueblo dominador y seguro de sí mismo", se transformó en una perogrullada. Los asentamientos que van mordiendo sin cesar el territorio palestino, la represión despiadada, el espectáculo de los sufrimientos del pueblo palestino, son factores que determinan una actitud global negativa respecto a la política del Estado israelí y suscitan antiisraelismo, en el sentido político que damos a ese término. Lo que provoca y aumenta esta forma de antiisraelismo es la política de Israel, y no la reaparición del antisemitismo europeo. Y ese antiisraelismo ha generado poco antijudaísmo en la sociedad francesa.
En cambio, la represión israelí y su denegación de los derechos palestinos provocan y aumentan los deslizamientos del antiisraelismo hacia el antijudaísmo en el mundo islámico. Cuanto más identificados se sienten los judíos de la diáspora con Israel, más se asocia a Israel con los judíos y más se convierte el antiisraelismo en antijudaísmo. El nuevo antijudaísmo musulmán recupera los temas del arsenal antijudío europeo (la trama judía para dominar el mundo, la raza innoble), que criminalizan a los judíos en su conjunto. Este antijudaísmo se ha extendido e intensificado -con el agravamiento del conflicto palestino-israelí- entre la población francesa de origen árabe, y especialmente entre los jóvenes.
En realidad, no hay un pseudo-despertar del antisemitismo europeo, sino el desarrollo de un antijudaísmo árabe. Sin embargo, en lugar de reconocer la causa de ese antijudaísmo árabe, que constituye el centro de la tragedia en Oriente Próximo, las autoridades israelíes, las instituciones comunitarias y algunos intelectuales judíos prefieren creer que es la prueba de la persistencia o la reaparición de un antisemitismo europeo profundamente arraigado e imposible de eliminar. 
En esta lógica, cualquier crítica a Israel se considera antisemita. De pronto, muchos judíos se sienten perseguidos por esas críticas. Su propia imagen se ha degradado al mismo tiempo que la imagen de Israel que han incorporado a su identidad. Se habían identificado con una imagen de perseguidos: la Shoah había establecido para siempre su condición de víctimas y su conciencia histórica de perseguidos rechaza con indignación la imagen represiva del Tsahal [el Ejército israelí] que ofrece la televisión. Una imagen que se apresuran a sustituir por la de las víctimas de los terroristas suicidas de Hamás, a los que identifican con el conjunto de los palestinos. Se han identificado con una imagen ideal de Israel, que es, desde luego, la única democracia en una región de dictaduras, pero que es una democracia limitada y, como tantas otras democracias, puede practicar una política colonial detestable. Pero ellos se han sumado a la interpretación bíblica idealizada de que Israel es un pueblo de sacerdotes.
Los que son incondicionalmente solidarios con Israel se sienten perseguidos, en su fuero interno, por la desnaturalización de esa imagen ideal. Y ese sentimiento de persecución, por supuesto, les enmascara el carácter represor de la política israelí. 
Nos encontramos ante una dialéctica infernal. El antiisraelismo aumenta la solidaridad entre los judíos de la diáspora e Israel. Israel quiere mostrarles que el viejo antijudaísmo europeo vuelve a ser violento, que es la única patria de los judíos, y para ello necesita exacerbar su miedo y su identificación con Israel. Las instituciones de los judíos de la diáspora cultivan la fantasía de que el antisemitismo europeo ha renacido, cuando, en realidad, se trata de palabras, actos o agresiones procedentes de una juventud de origen islámico, surgida de la inmigración. Pero, para los que justifican a los israelíes, cualquier crítica a Israel -que, por cierto, se manifiesta de forma bastante moderada en todos los sectores de opinión- es antisemita, una extensión del antisemitismo. Y todo eso, repitámoslo, sirve para ocultar la represión israelí, hacer más israelíes a todos los judíos y proporcionar a Israel la justificación absoluta. La acusación de antisemitismo, en estos casos, no tiene más sentido que el de proteger al Tsahal y a Israel de cualquier crítica.
Antiguamente, en los países gentiles, los intelectuales de origen judío se inspiraban en un universalismo humanista, que contradecía los particularismos nacionalistas y sus prolongaciones racistas, pero ha habido una gran transformación desde los años setenta. La desintegración de los universalismos abstractos (estalinismo, trotskismo, maoísmo) provocó el regreso de una parte de esos intelectuales judíos, ex estalinistas, ex trotskistas y ex maoístas, a la búsqueda de su identidad primordial. Muchos de ellos, que habían identificado la URSS y China con la causa de la humanidad que defendían, se convirtieron, tras la desilusión, al israelismo. Los intelectuales postmarxistas se pasaron a la Torá. Y hoy existe una clase intelectual judía que tiene como referencia la Biblia, fuente de toda virtud y toda civilización, a su juicio. Después de pasar del universalismo abstracto al particularismo judío, aparentemente concreto, pero, a su manera, también abstracto (porque el judeocentrismo se abstrae de la humanidad en su conjunto), se han convertido en defensores e ilustradores del israelismo y el judaísmo, y contribuyen, con su dialéctica y sus argumentos, a condenar -por ser ideológicamente perversa y evidentemente antisemita- cualquier actitud en favor de la población palestina. Muchos no logran comprender hoy la compasión natural que despiertan los infortunios de los palestinos. No la consideran una reacción humana lógica, sino la inhumanidad del antisemitismo.
La dialéctica de los dos odios, de los dos desprecios, el desprecio del dominador israelí hacia el árabe colonizado y el nuevo desprecio antijudío, formado por todos los ingredientes del antisemitismo europeo clásico, alimenta, incrementa y extiende esos odios y esos desprecios.
El caso francés es significativo. A pesar de la guerra de Argelia y sus consecuencias, a pesar de la guerra de Irak y el conflicto palestino-israelí, en Francia, judíos y musulmanes han coexistido en paz durante mucho tiempo. Pero entre los jóvenes de origen magrebí se iba incubando un rencor sordo contra los judíos, a los que identificaban con Israel. Por su parte, las instituciones judías, supuestamente comunitarias, cultivaban la excepción judía en la nación francesa y la solidaridad incondicional con Israel. El agravamiento del ciclo represión-atentados desencadenó agresiones físicas y el paso del antijudaísmo mental a la expresión más violenta del odio, el atentado contra los lugares sagrados de la sinagoga y las tumbas. Pero todo eso confirma la estrategia del Likud: demostrar que los judíos, en Francia, no están en su casa, que el antisemitismo ha renacido y deben ir a Israel.
Con el agravamiento de la situación en Israel y Palestina, las dos intoxicaciones, la antijudía y la judeocéntrica, se desarrollaron en todos los sitios donde coexistían poblaciones judías y musulmanas.
Es evidente que los palestinos son los humillados y ofendidos de hoy, y ninguna razón ideológica puede evitar que sintamos compasión por ellos. Es evidente que Israel es el ofensor y el que provoca la humillación. Ahora bien, el terrorismo antiisraelí, convertido en antijudío, constituye la ofensa suprema contra la identidad judía; matar a judíos indistintamente, hombres, mujeres y niños, decir que son todos piezas de caza, ratas que hay que destruir, es una afrenta, una herida, un ultraje para toda la humanidad judía. Atacar sinagogas, violar tumbas, es decir, profanar todo lo que es sagrado, es considerar a los judíos inmundos. Sin duda, existe un odio terrible en Palestina y el mundo islámico contra los judíos. Pero, si ese odio implica la muerte de todo judío, se convierte en una ofensa espantosa. El antijudaísmo desatado significa el preludio de un nuevo infortunio judío. Y en este ciclo infernal, los que humillan y ofenden son también ofendidos y volverán a ser humillados. La piedad y la conmiseración están ya ahogadas por el odio y la venganza. ¿Qué decir ante este horror, sino las tristes palabras del viejo Arkel en Pelléas et Mélisande, de Maeterlinck: "Si yo fuera Dios, sentiría piedad por el corazón de los hombres"?
¿Hay salida? La salida tendría que estar en invertir la tendencia, es decir, disminuir el antijudaísmo mediante una solución equitativa a la cuestión palestina y una política equitativa de Occidente para el mundo árabe-musulmán. La única solución real puede estar en una intervención internacional que incluya, desde luego, una fuerza de interposición entre las dos partes. Pero esa solución real y realista, hoy, es totalmente ilusa. Cuántas tragedias aguardan, cuántos desastres en perspectiva, si no conseguimos incorporar el realismo a la realidad. 
Edgar Morin, EL PAIS, 9/3/2004 
se puede ver también en http://www.paralalibertad.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=5232

Saludos

martes, 5 de enero de 2010

Discurso secreto de Himmler en Poznan, octubre de 1943

Donde se nos muestra la falta de humanidad del personaje.






En un discurso pronunciado en Posen (Poznan) el 6 de octubre de 1943 ante los Reichsleiter y los Gauleiter, Heinrich Himmler justifica la decisión de hacer desaparecer a las mujeres y los niños judíos:

En este terreno, y en este círculo extremadamente reducido, me permitiré abordar una cuestión que quizá os parezca obvia, camaradas, pero que ha sido la más difícil de resolver de mi vida: la cuestión judía. Que no haya más judíos en vuestra provincia es para vosotros algo satisfactorio y evidente. Todos los alemanes -con raras excepciones- han comprendido bien que no habríamos soportado y no soportaríamos los bombardeos ni las dificultades de cuatro, quizá cinco o seis años de guerra, si esta peste que todo lo pudre estuviera aun en el cuerpo de nuestro pueblo. La frase "los judíos deben ser exterminados" contiene pocas palabras, se dice pronto, señores. Pero lo que exige de quien la pone en práctica es lo más duro y difícil que hay en el mundo. Naturalmente son judíos, no son más que judíos, es evidente; pero pensad en la cantidad de gente -incluso camaradas del partido- que han dirigido a cualquier servicio o a mi mismo la famosa petición que dice que por supuesto todos los judíos son unos puercos, salvo tal y cual que son judíos decentes a quienes no se debe hacer nada. Me atrevo a afirmar que, a juzgar por el número de esas peticiones y el número de esas opiniones en Alemania, ha habido más judíos decentes de los que existían nominalmente. Tenemos en Alemania tantos millones de individuos que tienen su famoso judío decente, que ese número es más importante que el total de judíos. Menciono esto simplemente porque habéis podido advertir en vuestras provincias que muchos nacional-socialistas respetables y decentes conocen a un judío que también es decente.

Os pido con insistencia que escuchéis simplemente lo que digo aquí en la intimidad, y que nunca habléis de ello. Se nos planteó la cuestión siguiente: "¿Qué hacemos con las mujeres y los niños?". Me decidí y también aquí encontré una solución evidente. En efecto, no me sentía con derecho a exterminar a los hombres -decid, si quereis, matarlos o hacerlos matar- y dejar crecer a los hijos, que se vengarían en nuestros hijos y nuestros descendientes. Fue preciso tomar la grave decisión de hacer desaparecer a ese pueblo de la faz de la Tierra. Para la organización que tuvo que realizar esta tarea fue la cosa más dura que había conocido. Creo poder decir que se ha realizado sin que nuestros hombres ni nuestros oficiales hayan sufrido en su corazón o en su alma. Pero ese peligro era real. La vía situada entre las dos posibilidades -endurecerse demasiado, perder el corazón y dejar de respetar la vida humana, o flojear y perder la cabeza hasta tener crisis nerviosas-, la vía entre Caribdis y Escila es desesperadamente estrecha.




Hemos entregado todos los bienes que les hemos incautado a los judíos -se trata de sumas enormes- al Ministerio de Economía. Mi punto de vista ha sido siempre el siguiente: si queremos ganar la guerra, tenemos ante nuestro pueblo y nuestra raza, ante nuestro Führer que nos ha sido concedido al fin al cabo de dos mil años, la obligación de no ser mezquinos y de ser consecuentes. No tenemos derecho a tomar un solo pfennig de los bienes confiscados a los judíos. Desde el principio he decretado que el SS que coja aunque sólo sea un marco será condenado a muerte. Estos últimos días, puedo decirlo francamente, he firmado por esta razón una docena de sentencias de muerte. Hay que mostrarse duro para que el conjunto no sufra. Me he sentido obligado a hablaros con mucha franqueza de esta cuestión y a deciros lo que os ha pasado a vosotros, que sois los más altos dignatarios, que tomáis las decisiones al más alto nivel del Partido, de ese orden político, de ese instrumento político del Führer. La cuestión de los judíos estará solucionada de aquí a final de año en los paises que hemos ocupado. Sólo quedarán los restos de población judía que hayan encontrado refugio en alguna parte. La cuestión de los judíos casados con no judíos y la de los semijudíos va a ser estudiada con razón y buen sentido: vamos a tomar una decisión y a aplicarla.

He tenido grandes dificultades con muchas instituciones económicas, podéis creerme. He limpiado grandes guettos judíos en los territorios de la retaguardia. En un guetto de Varsovia libramos combates callejeros durante un mes. ¡Un mes! Allí demolimos en torno a setecientos búnkers. Ese guetto fabricaba abrigos de piel, ropa, etc. Antes, cuando querías entrar, te decían: "¡Alto, usted entorpece la economía de guerra! ¡Alto, fábrica de armamento!". Evidentemente, esto no tiene nada que ver con nuestro camarada del partido Speer, no se puede hacer nada. Es una parte de las supuestas fábricas de armamento que el camarada Speer y yo mismo tenemos intención de depurar en las semanas y meses que vienen. Lo haremos sin ningún sentimentalismo, porque en este quinto año de guerra todo debe realizarse sin ningún sentimentalismo, pero con un gran entusiasmo por Alemania.

He terminado con la cuestión judía. Ahora estáis al corriente, y lo mantendréis en secreto. Cuando pase mucho tiempo, podremos quizá plantearnos la cuestión de si hay que decirle más al pueblo alemán. Creo que vale más que nosotros -todos nosotros- asumamos esta carga por nuestro pueblo, que asumamos la responsabilidad (la responsabilidad de un acto y no de una idea) y que nos llevemos nuestro secreto a la tumba.



HEINRICH HIMMLER: Discours secrets. Edición de Bradley F. Smith y Agnès F. Peterson. París, Éditions Gallimard, 1978, pp. 167-168.

Saludos

viernes, 16 de octubre de 2009

Recordando Auschwitz con Facebook

http://www.facebook.com/auschwitzmemorial

No soy usuario activo de Facebook, pero cosas como ésta dan buena fama al fenómeno de las redes sociales. Felicidades a Pawel Sawicki por la iniciativa, desde aquí les damos todo nuestro apoyo.

Jueves 15 de Octubre de 2009

Auschwitz abre un sitio oficial en Facebook"Si nuestra misión es educar a la joven generación, lo mejor es emplear las herramientas que usan los jóvenes", afirma el responsable del proyecto. El Gobierno polaco ha abierto en Facebook un sitio oficial dedicado a recordar el horror de Auschwitz, el terrible campo de exterminio nazi. Según las autoridades, la apertura obedece al deseo de ofrecer a las jóvenes generaciones un testimonio de lo que allí sucedió y educar sobre el Holocausto. La iniciativa sigue a la tomada este mismo año de abrir un canal de vídeos en Youtube. Más de un millón de personas, el 90% de las mismas judías, fueron asesinadas en sus instalaciones durante la II Guerra Mundial. "¿Si nuestra misión es educar a la joven generación a ser responsable en el mundo contemporáneo qué mejores herramientas podemos usar que las que los jóvenes emplean?", ha declarado el responsable del Museo Auschwitz, Pawel Sawicki. El sitio contiene información sobre el museo, foros de debate y enlaces. Uno de los primeros debates trata precisamente de esta apertura en Facebook, que Sawicki justifica porque ofrece un espacio de discusión que no existe en el sitio oficial del museo. No se permitirán comentarios que insulten la memoria de las víctimas. "Es un experimento, veremos cómo reacciona la gente".

FUENTE: www.elpais.com

Usuarios de Facebook, ¿a qué esperais para entrar y opinar? Usuarios de todas las redes sociales: tomar ejemplo y adelante con las inciativas constructivas, divulgativas y educativas como esta.

Un saludo